21 agosto, 2012

Del viaje a Sevilla e lo allí vivido (4)


ejé mis trazados para mejor momento e subí a las estancias por ver lo que allí se aprestaba. Mis hijos todos habían gran contento pensando e aprestando todo lo que fuese menester e pasando luego a mi pieza encontré a Marcos frente a su armario ropero abierto e como meditando.

- ¿Dudáis entre poneros ese traje o esotro? – miré con indiferencia -. Todo un día habréis de llevar puesto el traje que escojáis. Pondríame yo algo como, no demasiado fresco e no demasiado cálido.

- Llevaréis vuestras galas, supongo – cerró el ropero -, pues entre ellas no habéis mucho donde elegir…

- Así será, Marcos. Las galas. Más cómodas de vestir son estas ropas modernas mas no creo de razón asistir a tal acto sin mi uniforme.

- Podríais llevar en una maleta un traje más cómodo y cambiaros para el almuerzo. De razón no me parece andar todo el día por Sevilla con vuestro uniforme.

- Acaso fuese más atinado – medité -. Pediré a Cayetano lo tenga todo bien preparado para un día completo. La mañana ha de ser de celebraciones y la tarde de trabajo. Casa tenemos donde refrescarnos y cambiarnos que está el tiempo muy caluroso.

- ¿Era ese el motivo por el que pensabais no acompañarnos?

- ¿Qué decís? – extrañéme -. Bien sabéis no quiero separarme de mis hijos… ni de vos ni de don Juan. Unos trazados tenía que no quería dejar a medias mas, sabiendo agora mi palacio está presto, algunos detalles he de cambiar.

- Y… ¿habéis pensado en la hora de salida? – preguntó insinuante -. A las ocho es la procesión e, siendo que los pequeños quieren estar en la puerta, hasta una hora antes habría de estar allí, siendo que habría que partir a las cinco por llegar a buena hora ¿A qué hora habremos de levantarnos para el aseo y para vestirnos?

- O todos dormimos agora – medité – o mejor sería cenar, quedar reunidos en el salón un par de horas, hacer todo preparativo e partir para el viaje.

- Ninguna locura es eso – respondió -, que tras la cena habría que hacer un corto reposo sentados e, saliendo antes, antes nos llegaríamos e mejor sitio tendríamos.

- Sea pues así – levantéme decidido -. Esos planes hay que decir a todos… aunque desta forma nada se dormirá hasta dentro de veinte y cuatro horas.

- ¿Veinte y cuatro?

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