o más de un día estuvimos en estos asuntos e quise tomar baños con todos e miraban Bruno e Nicolás pasmados en viendo cómo todos, en orden, quitaban sus ropas e a la piscina se acercaban desnudos e, viendo Marcos con ellos ya iba e iba yo a despojarme, acercóse Nicolás con sigilo e hablóme en baja voz.
- ¿Es uso en esta casa tomar baños desnudos e todos juntos? Sabed soy pudoroso e preferiría en aquellos asientos del cobertizo, tras el biombo, tomar el fresco, pues calores no siento.
Y en oyéndole Brumo parecióme contenía la risa, a nosotros vino e manifestó sus pensamientos.
- ¿Acaso pensáis, Marino, un sacristán ha de tomar estos baños desa guisa? En verdad habéis fe, mas no es la mesma fe del cristiano, que siendo casi parte del clero no me parece se avenga a celebrar tales ritos.
Mas en oyendo aquesto Su Ilustrísima vilo también de llegarse e sonriendo a entrambos e mirando luego a las aguas habló con gravedad.
- En verdad os digo, nuevos amigos, que si en esta casa no se despoja uno de los pudores, nada se vive. Como en casa de orden e religiosa que es, sus normas tiene, pues no puede entrarse en la casa descubierto el cuerpo. Mirad a vuestro enderredor e veréis no hay modo alguno de ver estos jardines desde fuera de la casa. El pecado está en el pensamiento, hijos, e no creo pecar por hacer felices a mis angelitos en sus juegos. Razonad aquesto con mi sobrino mientras prepárome yo para esos baños.
Fue entonces su mirada de confusión e poco (o nada) dijeron, sino que viendo que Su Ilustrísima como joven salía vistiendo sus oscuras calzonas e con piel morena de tomar el sol, miráronme entrambos azorados, sonreíles e fuíme a desnudar.
Viéndome luego ir desunido hacia las aguas, acercóse Nicolás presto como a pedirme licencia.
– Una cosa os digo, amigos – respondíles -, pues no hay otra norma en esta casa que ser feliz e, respetando en ella hay algo más que pan e vino, cubierto debe entrarse. A nada se obliga aquí a nadie mas parecerán vuesas mercedes los raros… no nosotros. A tomar unos baños como todos estáis invitados.
Así, en una corta pieza, desnudos fueron a las aguas e hubo gran contento de todos y en poco olvidaron sus pudores.
– Papi - abrazóme Carlitos -; estos nuevos amigos nuestros plácenme, que riendo tómanme por la cintura e fácenme volar por sobre las aguas.
- ¿E os gustaría tenerlos como amigos en esta casa?
- ¡Pensé se irían!
- ¡Qué van a irse! ¿Qué se van a ir? ¡Esta es su nueva casa!



No hay comentarios.:
Publicar un comentario