17 enero, 2009

Del paso de los Reyes Magos por Grazalema – Parte I

caso no narre a vuesas mercedes tanto como en estos días ha acaescido, mas a numerar las diferentes partes de lo que he de relatar no me avengo, que ni sé agora por dónde comenzar ni sé dónde habré de terminar.


Preparó Marcos con turbadora destreza cada detalle que en la cabalgata debería hacer presencia. Así pues, vinieron muchos coches e muchos hombres y, escondidas entre las casas, tantas luces pusieron, que el pueblo entero lucería en colores como nunca antes viose e tantos fuegos de colores arderían, que habrían de cubrir todo el cielo, que a lo visto e lo sentido, podría dejar caer una buena nevada.


En cónclave que se fizo aquí, el mesmo día cuarto de enero por la tarde, parecióme no había en todo aquel fideo cabo suelto. Púsose Marcos en pie e con propiedad e riguroso orden, fue dando los detalles de tal empresa. Así, supimos todos que los pajes que a pie me acompañarían, saldrían conmigo de nuestra casa hasta Puerto Chico e, tras nosotros, llegarían los muchos pajes que precederían a Sus Majestades montando a mis otros tres caballos e, ya llegando las 5 de la tarde, que en Grazalema es como noche, partiría yo cabalgando sobre Temprano e tras de mí iría un coche con luces en alumbrándome, para que desde el pueblo se viese yo me acercaba, e iría el tal coche lleno de dulces para los niños.


En llegando yo al puente que sobre el Guadalete cruza e donde comienza la subida al pueblo, daríase señal de que apareciesen los pajes por Puerto Chico seguidos de Sus Majestades, que iluminados irían también e tras ellos llevarían hasta 10 grandes coches, que de tal tamaño aparecieron, que pensé no cabrían por la carretera ni por el pueblo. E una lista se me dio de las calles que habría de recorrer por conducir a los Reyes e dónde habría de hacer parada por haber familia menesterosa.


E cuanto más decía Marcos, menos posible parecíame llevárase a cabo la tal empresa. Y en sabiendo que los míos y el servicio habrían de quedar en la casa, órdenes di de que a la casa volviesen en acabando por hacer visita de honor a todos, entregar sus presentes e dar cumplimiento a un buen desayuno.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario