09 junio, 2008

De lo hablado y trazado ayer

a lista hacíamos en la memoria mientras en el baño estábamos, pues no queríamos olvidar cuanta cosa hubiese pendiente de realizar. E dijo Marcos anotaría en su estuche portátil cada idea u obligación pendientes e que, consultando a Su Ilustrísima, añadiría cuanto entrambos no recordásemos. Restaba así importancia a los olvidos e omisiones cometidas e hacía un nuevo trazado; mas era éste complejo.

- “Esperemos, Marino – dijo -, no aparezcan nuevos fantasmas que nos saquen del camino trazado. En esa lista se irá anotando cuando hemos de hacer e, así como se vaya llevando cada cosa a cabo, pondré una marca. Mas puedo aseguraros que cuando ya estén cumplidas unas, habrán aparecido otras”.

- “Tiempo para el descanso no habremos – contestéle -, que en mente tengo mucho de lo por hacer e habrá que añadir a esto lo que tenéis vos e lo que tiene Su Ilustrísima. Aún así, quiero se cumpla todo lo trazado antes de acabar este verano… ¡Aunque el hombre propone e Dios dispone!”.

- “Se hará; no hayáis cuidado”.

E ya prestos e bajando al desayuno, encontramos a Víctor aprestado para sus clases, que en siendo lunes, habrían de ser más intensas.

- “La buhardilla lista está – le dijo Marcos -; parte della es aula para los niños e otra parte estudio para el Capitán. Dense hoy las clases por último día en el comedor e trasládese todo lo necesario arriba”.

- “Así habremos de hacerlo – contestó -, pues quiero que los niños hagan tal traslado con mi ayuda e serán allí las clases más sosegadas, pues nos interrumpe el servicio en sus labores, que no es comedor lugar de clases serias”.

- “¿Veis, Marino? – me dijo Marcos sonriente -; algo pendiente va a llevarse a cabo”.

Así, terminando el refectorio, pidió Marcos a Su Ilustrísima le dijese cuanto habría que hacer, y éste, inclinado un poco su cuerpo a un lado, sacó del bolsillo de su sotana una pieza de papel con anotaciones.

- “¡Ahí lo tenéis todo en lista! – le dijo -, que mi memoria falla e para algunas cosas necesito un ayuda”.

- “Todo se anotará e todo se hará – aseguróle Marcos -, pues determinados estamos a no dejar más cabos sueltos”.

- “Es la memoria potente – dijo en mirando a Marinín -, mas cuando son demasiadas las cosas que en ella se acumulan, parecen desordenarse e olvidándose acaban”.

- “Todas ellas las tengo en mi sesera, tío Juan – contestóle terminado su plato -; e cuantas más memorice, más orden habrán”.

Y en oyendo aquello, lo miré con extraño e le dije saliese conmigo al salón una corta pieza por haber unas pláticas. Y así fue cuando terminó el desayuno e mientras el servicio preparaba la mesa para las clases.

- “¡Decidme, hijo! – preguntéle - ¿Me ayudaríais vos a hacer un listado con todo aquello que habéis oído quedaba pendiente e que aún no ha tenido cumplimiento?”.

- “¡Sin duda, papá! – contestóme seguro -; esta mesma tarde, haré una lista en papel de lo que en la cabeza tengo e omitiré lo ya cumplimentado o lo que ya no quede por hacer”.

- “Nos seréis de grade ayuda a papá Marcos e a mí mesmo – le dije -, que queriendo poner orden a esta casa, no sabemos ya dónde están los cimientos e dónde el tejado”.

Rióse e me besó tirando de mi cuello partiendo luego con sus hermanos e Víctor para empezar las liciones diarias.

- “Si Marinín nos ayuda – dijo Marcos -, de lo cual no dudo, habremos una lista completa de los quehaceres”.

En Grazalema e a noveno de junio del año de dos mil e ocho.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario