16 junio, 2007

Del nuevo trazado en el despertar de Marcos (1/2)

ba Marcos mejorando muy a priesa e quiso sentarse cerca de la ventana por tomar allí el desayuno. No hubo de ayudarme Cayetano, que él sólo incorporóse, echó sus piernas abajo e levantóse de espacio. En viendo podía moverse, dejóse agarrar por el brazo por sentirse más seguro, mas pudo andar sin dificultad aquellos pocos metros. Allí se sentó e respiró profundamente en suspiro e miróme sonriendo e, acercándome a él, le tomé la mano y nos besamos hasta que se abrió la puerta.

“Pasad, Cayetano, pasad – le dije -, que va a desayunarse Marcos junto a la ventana”.

“A fe que se recupera rápido – dijo éste -, que en poco le tendremos sentado en el cubierto del jardín con Su Ilustrísima e sus niños”.

Parecióme lo dicho por Cayetano un poco extraño, mas tomó Marcos sus palabras en diciendo:

“Si hasta este asiento he llegado sin dificultad alguna, Marino, bien podríais ayudarme un poco más tarde a bajar las escaleras e sentarme al aire libre y entre todos”.

E cuando iba yo a negarme a tal, dijo Cayetano que él mesmo me ayudaría a bajarlo e se sentaría entre nosotros.

“Espero – les dije – no acabemos los tres rodando escaleras abajo, mas igual es que se esté aquí solo sentado que abajo acompañado. E retirad los calentitos por hoy, que son muy grasos e indigestos – dije a Cayetano -, e más vale esperar un día”.

“No me importa tal cosa – dijo Marcos -, que estas tostadas de plan blando e aceite me parecen apetitosas”.

“Pues comedlas masticando bien – le dije – e bebiendo esa leche calentita con un poco de café. Pronto os veo en baños con nosotros”.

“Sí, Marino, sí – exclamó -,que con los niños deseo nadar como siempre”.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario