abíamos ya terminado el primer plato, cuando nos fue servido un exquisito lomo de ternera e observé que el pequeño Carlitos había dificultad para cortarlo, mas cuando iba yo a decir viniese María o Ramón por serle de ayuda, lo advirtió Su Ilustrísima e le dijo:“¡Ay, mi pequeño!, que aún estando este lomo blando como el agua, no puede partirlo. Venid aquí conmigo e que vuestro hermano me pase el plato e la plata”.
E bajóse el pequeño de su silla e lo tomó su tío Juan en brazos e lo sentó en su regazo:
“¡Mirad que está blanda esta carne e bien aderezada! – le dijo luego -, mas siendo pequeño no habéis fuerzas ni maña para trocearlo. Dejadme enseñaros”.
E puso los cubiertos con corrección en sus manos e comenzó a hablarle:
“He de suponer que bien conocéis las nueces”.
“Mi padre… - calló el pequeño - …mi madre tiene un nogal en el huerto”.
“Habréis visto pues cómo están cubiertas de espinos, como erizos, porque no se las coman los cerdos, que dellas gustan mucho. E cuando ya maduras caen al suelo, se abren esos erizos y aparecen las nueces. Mas es su cubierta muy dura tal vez por proteger su interior de otros animales; menos del hombre, pequeño, menos del hombre. Hay hombres fuertes e grandes que con una sola mano las parten para comerlas e otros débiles e torpes, como yo mesmo, que necesitamos herramientas para partirlas. Es esta carne más blanda incluso que la nuez, mas son menester herramientas e maña para comerla, que no sería atinado tomarla en una mesa con las manos e partirla a bocados. Siendo como sois aún muy pequeño, aunque tenéis las herramientas os falta la maña. Aprendámosla, que cuando se come en el campo no hace falta”.
“Bien decís que las nueces son duras de pelar, Ilustrísima – le dije en risas -, como algunas personas”.
“E también os diría yo – apostilló -, que a veces es más el ruido que las nueces”.
“E hay quien mueve el árbol – seguí – e quien recoge las nueces”.
“Más vale, pues, maña que fuerza”.
Entonces, una mirada entre Su Ilustrísima e yo, me hizo comprender que todos aquellos refranes podían decirse para referirse a mi problema con Marcos.
Es curioso de ver cómo a veces pueden dos personas entenderse sin hablarse.
En Grazalema e a diez de junio del año de dos mil e siete.


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