entados ya a la mesa, trujo el servicio el desayuno, bendijo Marcos los alimentos e noté Antonio comía de espacio e parecióme verle triste.“¡Vamos, Antonio! - le dije – tomad bien cuchillo e tenedor; no son esas las formas que os hemos enseñado”.
“No es aqueso – dijo grave -, sino que esta mesa está muy alta e no me hallo”.
Entró en esto María por preguntar si todo estaba bien servido e, viéndola de buena cara, le dije:
“En descanso deberíais estar; o andando en paseos. No hay necesidad alguna de que estéis en la cocina”.
“Muy bien me hallo, excelencia – contestó sonriente -, pues fue el malestar cosa de los primeros días”.
Luego, observando a los pequeños, continuó en diciendo:
“¿Qué es esto? ¿Acaso no habéis observado la mesa más alta está? ¡Oh, mis pequeños! Os han subido la mesa e no llegáis. Dejadme dar solución a esto”.
“¿Pensáis acaso bajar la mesa, María? – preguntó Marcos -; paréceme está a su altura”.
“A su altura está para vuesas mercedes – le dijo sonriendo -; dejadme ponga yo el remedio”.
E saliendo del comedor, volvió con dos cojines, hizo levantarse a los niños, los puso sobre las sillas e volvió a sentarlos.
“Mejor creo agora comeréis – les dijo -, así está todo a vuestro alcance”.
“Gracias, María – le dije -, mejor sabe una mujer de niños que un ciento de hombres”.
E observé los pequeños se desayunaban de más contento e así lo vio Marcos, que dejando pasase una corta pieza, comenzó a hablarle a Antonio:
“¿En verdad, en verdad estáis agora a placer? Paréceme habréis comprobado que la mesa no debe estar ni demasiado baja ni demasiado alta. Así será el viaje que emprendamos, pequeño, según nos plazca, mas deberíais pensar agora estaremos mucho tiempo lejos e no veréis a vuestra mamá. Todos tendremos que aprender a poner la mesa a nuestra altura. ¿Estáis seguro de la decisión tomada?”.
“Seguro, tío Marcos – le respondió de contento -, pues estando con Marinín e vuesas mercedes, nada me faltará. No perderé ni a mamá ni a Carlitos, sino que volveré a verlos pasado el viaje ¿No es así?”.
“Así es, valeroso pequeño, así es. Nada perderéis, sino que algunas cosas no tendréis en algún tiempo”.
“En siendo así – les dije -, mañana mesmo iréis a Grazalema los tres. Recordad lo hablado”.


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