05 abril, 2007

De la defensa del Jueves Santo

a en el desayuno, platicábamos sobre el día que nos esperaba e veíase a Su Ilustrísima con emoción recordar la apresurada salida en penitencia de Marcos el pasado año.

“A fe, querido hijo en Nuestro Señor, que aunque la estación de penitencia no es larga, es fatigosa e muy bien la supisteis llevar”.

“Ha de ser este año – contestóle éste – de mayor curación para el alma, Ilustrísima, mas siento que cuando se abran las puertas a las seis y media para comenzar la procesión de Nuestro Señor de la Veracruz, me sentiré inseguro entre las gentes, que en todos lados se esconden los que acechan”.

“No digáis tales cosas ante los niños… - farfulló don Juan -, que en estando en la calle Nuestro Señor, nos protege e no debemos sentir alguna clase de temor…”.

“Tal es bien cierto – aseveré -, pues Dios ha de protegernos y también la túnica y el antifaz de nazareno; ¿o acaso pensáis llevar bajo éste la «pluma de plata?»”.

“Riesgo alguno hay – trazó Su Ilustrísima -. Yo llevaré a los pequeños a ver la cofradía pasar en los mejores sitios. Ya sabéis las normas e debéis pasar ante nosotros como si no os conociésemos e… si no os conocemos nosotros ¿quién ha de conoceros?”.

“¡Yo, tío Juan! – exclamó Marinín -. No hay hombre que vestido de nazareno pueda confundir con mi padre, mas os aseguro no haré gesto alguno”.

“No debéis hacerlo, pequeño – insistió Su Ilustrísima -; pensad que todos los que acompañan por las calles a Nuestro Señor son iguales e han hecho sus promesas; entre ellas, está la de no hablar con nadie aunque le sea cercano. Veréis luego las santas imágenes e sentiréis como el espíritu se os llena de gozo (si no llueve y se os llena de agua el abrigo)”.

“¡Qué ha de llover! – dijo Antonio -, cuando tío Marino e tío Marcos acompañen al Señor por las calles, serán su protección; también para la lluvia”.

“Espero – dije a media voz -, no se le ocurra a uno de vuestros tíos llevar bajo la túnica la protección que no ha fallos”.

En Ronda, el Jueves Santo día cinco de abril del año de dos mil e siete.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario