uimos a pasar unos días con Su Ilustrísima e aprovechamos los momentos en que los niños salieron a sus juegos para manifestar a mi tío el deseo de Marinín e cómo quería yo se cumpliesen.“Sobrino – me dijo con calma e resignación -, vuestra voluntad debéis seguir; e nunca penséis abandonáis la empresa que llevabais pues sobradamente está cumplida. Ningún hombre solo puede luchar con media España; haced caso a vuestro hijo e jamás penséis en abandono alguno, en huída o en suicidio. Vuestro difunto hermano os dio la clave, mas queda en las manos de Dios Nuestro Señor vuestro destino. Luchad agora por estos que os rodean e ponedlos a salvo. Por mí no habréis de haber cuidado, ya lo sabéis, que la vida que me quede está segura”.
“Ilustrísima – le dije -, mucho os he de echar en falta, mas puedo aseguraros que siempre os llevaré en mi corazón como llevo a Dios e a otros que con él partieron. Bien lo sabéis e no es de razón dar muchas vueltas a este asunto. Decidido está, aunque de alguna forma me pesa”.
Y terciando Marcos, espetó:
“Como familia de todos me siento e compartí e comparto los momentos felices tanto como los dificultosos. Entiendo no aceptéis algunas de nuestras ideas, mas puedo aseguraros que mi amor pongo en todo lo que hago”.
“Hijo – respondióle don Juan -, ¿a qué pensar en si a mí me agradan o me disgustan los trazados que habéis hecho con mi sobrino e su hijo? Dios nos juzgará en el momento adecuado e, puedo aseguraros, que en Él confío plenamente e que hará justicia, que jamás he visto a hombre como vos entregado en cuerpo y alma a todos”.
“Puedo aseguraros yo – le dije con lágrimas en los ojos -, que ni a hombre ni a mujer encontraré como a este mi compañero; vuesa merced lo sabe tanto como yo. Dél ni quiero ni puedo separarme; e gran disgusto sería para mi hijo perder a su tío Marcos como un disgusto será dejar a Antonio e Carlitos con su madre; su propia madre. En el amor de Nuestro Señor Jesucristo hemos vivido unidos y en ese mesmo amor viviremos”.
“Oremos – respondió sereno Su Ilustrísima – porque la felicidad a todos nos acompañe con la luz de Nuestro Señor. Mañana, Dios mediante, haremos un vía crucis en acción de gracias por lo sucedido hasta agora y en petición de que aún nos sintamos todos más unidos en Su Amor. Pronta está la Semana Santa e aún puedo, si es vuestro deseo, preparar una estación de penitencia para entrambos”.
“Sea como lo pensáis – dijo Marcos -, que la tal penitencia purificará nuestras almas para lo que haya de venir en el nuevo futuro”.
“Así sea – concluí -; así sea”.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario