03 marzo, 2007

De la búsqueda de las lentes

a era casi medio día cuando salimos con los niños a dar un paseo y, entrando en la parte de Ronda donde más negocios se encuentran, comencé yo a buscar unas lentes. Así, nos entramos en una tienda que parecía tenerlas e preguntóme el tendero si quería esas lentes para ver la Luna:

“Telescopio, señor – me dijo -, eso es un telescopio, mas los que aquí tenemos no creo agranden mucho la imagen que queréis ver. Os aconsejo, y esto es enviaros a visitar a un competidor del mercado, sigáis esta mesma calle un poco más arriba”.

Quedéle muy agradecido e le hice algunas compras, pues algunas cámaras como la que tenía Marcos estaban allí expuestas.

“Marino – me dijo Marcos -, que a la hora de comprar estas cosas hay que saber un poco lo que se compra. Si os lo explico no creo lo entendáis, mas hubiese yo comprado una cámara no más cara e con más posibilidades”.

“Desto entendéis vos – contestéle - ¿por qué no me lo habéis advertido? No es problema lo que decís. Guardemos esto para los niños e compremos las que vos creáis más adecuada. No importa el precio, sino la calidad”.

E dando un paseo no muy largo, encontramos otra tienda con estos aparatos e, habiendo sido prudentes todos los niños, preguntó al cabo Antonio:

“Tío Marino, ¿por qué queréis ver agora la luna si ya la habéis visto miles de veces?”.

“Veréis, pequeños – les dije -, que si nadie os lo ha dicho, esta noche hay eclipse total de la Luna, es decir, pasa la Luna por detrás de la Tierra, y ésta, la oculta con su sombra. Muchas veces he visto esto, mas sé hay agora instrumentos para verlo con más claridad e más de cerca. Quisiera entonces saber, si hubiese cámaras desas para sacar imágenes de lo que ha de suceder”.

“¡Sin duda, Marino! – dijo Marcos como cosa corriente -. Si lo que queréis es tener imágenes de la Luna en su eclipse, hay cámaras que os dejarán verla e tomar su imagen desde cerca”.

“Eso quiero – respondíle -, no para conservar yo las imágenes (que ya tendré tiempo de verlas otras veces), sino para mostrar a los niños que el Sol, la Tierra e la Luna no son sino objetos flotantes en el espacio”.

“El maestro deso ya me ha hablado, papi – dijo Marinín -, mas no sabía hoy mesmo se escondía la Luna e podía verse”.

“Vamos, Marcos – hice señas con las manos para entrar en la tienda -, preguntad vos e no reparéis en precios. Ya sabéis lo que quiero”.

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