oguéle a María bajase con los niños a la plaza para poner en el buzón las cartas a Sus Majestades, e así, me dijo esta:“Lo haré de forma que podáis leer antes sus deseos. Si vuestro hijo, que considero como mío, es bello de espíritu, siento ya a Antonio como de la familia, pues después del desgraciado suceso, cada noche rezo e lloro por todos ellos, que ya quisiera yo Dios me trujese de manos de los Reyes un niño que fuese la mitad de bondadoso que el vuestro”.
“¿Qué decís, mujer? – respondíle -, que no he de mirar lista alguna de regalos pedidos, que las cartas no deben abrirse si no vienen dirigidas a uno mesmo. E vos, orad cada noche por tener ese hijo con el que soñáis, que aún sois joven. Para Dios no hay nada imposible”.
E la mujer, confiando en mis palabras, llamó a los niños e les dijo bajasen con sus cartas que iban a ir a la plaza, mas viéndolos bajar de contento e sin ropa de abrigo, los tomó por los hombros, les dio la vuelta e les dijo: «Arriba, pequeños, que en la calle no hay chimeneas (todavía)».
Quedando solos Su Ilustrísima e yo en el salón, me dijo éste a media voz:
“No sé qué sistema habréis usado para saber lo que cada uno pide o si es que vais a regalarles cualquiera otra cosa, pero ¿podéis decirme cómo estáis seguro de que María podría dar a luz un hijo?”.
“Ambas cosas, Ilustrísima – contestéle muy quedo -, deberían ser secretos para todos, mas he de deciros que los niños fueron escribiendo la lista e diciendo los nombres de los regalos en voz alta e, aunque no sé qué son algunas cosas, a Ildefonso le pediré me acompañe a los almacenes. En cuanto a lo que a vuesa merced le parece más dificultoso, un embarazo de María, puedo aseguraros que hasta dos niños ha de tener antes de cumplir los treinta”.
“¡Santo Dios! ¿Cómo sabéis tal? – preguntó asustado -, acaso habéis hecho uso de alguno de vuestros remedios”.
“No tal, Ilustrísima – le dije riendo -, que no he puesto remedio alguno en su piel ni le he dado bebedizo, mas puedo saber por su rostro tendrá dos; e vos los veréis”.
“¡Jesús! – exclamó -, que cada día me sorprende más este mi sobrino”.


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