enábamos esa mesma noche e les vi se miraban e reían e nos miraban mientras comían una deliciosa e caliente sopa de Grazalema, e viendo esto, les dije:“¿Qué cosa ocultáis o tramáis, pillines?, que ya os voy conosciendo cuando estáis juntos”.
“La carta a los Reyes ya está escrita, excelencia – dijo Antonio -, e contiene dos listas con los regalos. Hemos de suponer que querréis ver esas listas”.
“¿Por qué ha de ser así? – preguntéle - ¿Acaso no sois vosotros los que pedís a los Reyes? ¿Para qué iba yo a querer saber lo que en ellas habéis escrito?”.
E volvieron a reír e dijo Marinín:
“A Antonio le han dicho que los Reyes son los padres e, si no leéis la carta, ¿cómo vais a saber lo que queremos?”.
“¿Los padres? – dijo Su Ilustrísima fingiendo enojo - ¿Quién os ha dicho semejante tontería?”
“Cuando terminemos la cena – les dije -, poned las cartas en dos sobres que tengo ahí guardados a la sazón e, sin que yo vea lo que ponéis cada uno, echadlos al buzón de la plaza mañana. María os acompañará, mas no decidle lo que ponéis. Desta forma, comprobaremos si es cierto lo que le han dicho a Antonio”.
“¡No sé cómo! – murmuró don Juan -, mas «ellos» sabrán”.
“Haced lo que os digo – insistí -, e si no es como deseáis, es que éstos o no son Reyes o no son magos”.
“Santos son – apuntó Su Ilustrísima -, que también eso les hace hacer maravillas, que cuando buscaron y encontraron al Niño en su pesebre ya sabían qué llevarle; oro, como rey que sería, incienso como Dios e mirra como hombre mortal”.
“Lo del oro y lo de incienso – dijo Antonio – bien entiendo, mas no tanto eso de la mirra, pues de poco estudio soy e no sé qué cosa es esa ni para que ha de usarse”.
“Es la mirra – le dijo Su Ilustrísima – resina de olor muy bello e fuerte que usábase para hacer bálsamos e untar a los muertos, que después de un tiempo dan hedor. Con esto, le reconocían como hombre mortal; sabían que moriría”.
“¿E cómo sabían eso? – insistió Marinín -. Acaso alguien les dijo algo antes de llegar”.
“Sois desconfiados – les dije -; dejad pasar el tiempo, echad las cartas e ya veremos”.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario