07 diciembre, 2006

Del nuevo trazado para hacer un viaje

uiso Su Ilustrísima fuésemos todos a desayunarnos al Mesón del Corregidor e, saliendo todos bien abrigados, dimos el corto paseo hasta allí, pues aunque mucha gente hace «puentes» con los días, estaba éste abierto, que bien parece no todo el mundo se dedica a esta clase de ingeniería.

Pedimos todos buenas tostadas de pan de la tierra e mantecas, que ya echaba en menos Marcos esta que llamamos «manteca colorá». E ya estando en la calle, recorrimos algunos rincones que son maravilla de ver e que siendo Julio e Diego Jesús rondeños, no los conocían.

“Hacen muchos, éstos que llaman puentes – dijo Su Ilustrísima – por no trabajar todos estos días, que luego, a más de uno he visto vanagloriándose de ser ateo. Quitábale yo a éstos, a los no creyentes, las fiestas que la Iglesia tiene establecidas. Si se cree por propia voluntad, pues nadie obliga a creencia alguna, ha de celebrarse la fiesta e holgar; si no se cree, que tampoco nadie obliga a ser agnóstico, no debería celebrarse fiesta religiosa, sino trabajar, que tal es el deber del hombre, mas toman estos incrédulos más lo que les conviene que lo que lo que les obliga”.

“Mis niños – dije dirigiéndome a los pequeños -, creen todos; ¿es esto cierto?”

E todos contestaron a una : «Siiiiii».

“Por eso – dijo don Juan -, esta noche asistiremos a la vigilia, a las diez, para rezarle e darle gracias a Nuestra Señora la Virgen María. Mas, no sólo así celebraremos día tan grande, que mañana os tengo desayuno que no habéis probado, e ya veremos si convencemos a tío Marcos nos lleve en el coche nuevo a algún lugar digno de ser visto, que por estos alrededores haylos, e muchos”.

“Tío Juan – preguntó Marinín -, ¿es cierto que cerca de Ronda puede verse el mar?”.

“Cierto es, pequeño – contestóle -, que yendo en coche, a poco tiempo se llega a San Pedro de Alcántara e a Marbella, mas también en poco tiempo se llega a Cádiz, que tiene un mar que, según pienso, es más digno de ver”.

“Es que el mar aún no he visto sino en imágenes – respondióle el pequeño -, pues de tierra adentro vengo”.

Y en oyendo yo esto preguntéles a todos:

“Levante la mano quien lo desee. ¿Quién quiere mañana ver el mar?”.

E todos levantaron la mano e con gran contento, mas aseguróme Marcos los científicos daban el día como de mucha lluvia e no era de razón hacer un viaje si no iban a poder disfrutar de lo que iban a conocer.

“Si los sabios lo dicen, niños – les dije -, será día lluvioso e poco apropiado para ir a ver el mar, mas he de prometeros agora, que iremos a verlo a Cádiz e también visitaremos Jerez e Sant Lúcar, que son lugares de los que habréis de disfrutar”.

“Las prisas no son de razón en esto – apostilló Fermín -, que lluvias ya he visto muchas”.

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