arecióme oír muy de mañana algunas voces en el salón e luego se hizo el silencio, mas cuando bajamos para el desayuno, encontramos allí sentado, en el salón, a Ildefonso. Levantóse e vino a abrazarme, e decirme que lo sentía tanto como todos nosotros e ofrecíase a cualquier cosa que fuese menester. Así, le dije no hablase desto ante el niño e tomólo en brazos e le dijo cosas para que el pequeño sonriera, mas sin tomar desayuno, dormido se le veía. Con esto, invité a este buen hombre a desayunar con nosotros e nos dijo había venido mucho antes por traernos unos dulces, e fue de gran contento para Marinín el saberlo.Sentados a la mesa supo algunos detalles de nuestra estancia en Ronda e preguntóme si no había ido a Grazalema e, al oír esto, extrañóme, pues doña Dolores e sus hermanas ya habían estado en Sevilla:
“Sí, si, - dijo seguro -, mas tal vez querría el servicio veros e saludaros e sentir estáis… bien entrambos”.
“Difícil me lo ponéis, Ildefonso, que no tengo en el bolsillo sino algunas monedas que hame dado Su Ilustrísima porque nada nos falte hasta que resuelva yo mis asuntos”.
“De tal cosa – dijo – no debéis tener cuidado. Si no tenéis otros asuntos tras el desayuno, he de llevaros a conocer mi tahona e mi casa e os daré adelanto sin compromiso, que no quiero veros necesitados ni a vos ni al niño, e si pensáis es problema el ir a Grazalema, erráis, pues pocas veces he estado allí e os llevaría con gusto en mi coche”.
“Acepto vuestra oferta, amigo – apuntéle -, porque corto me veo de fondos, mas he de invitaros a pasar un par de días en mi casa del pueblo, si ello os fuese posible”.
“Sin duda – contestó como con extraño -, que tengo personas contratadas para cada tarea e a administrar mi negocio me dedico. Vayamos pues a una corta visita a mi tahona e a mi casa, e preparemos luego la partida para el pueblo. Volveremos cuando vuesa merced lo crea oportuno”.
“Oportuno será cuando les dé aviso de la visita – le dije – que no quiero escenas que pueda ver mi niño. Habitaciones hay, no tened cuidado, para dos o tres familias”.
E me miró con una grata sonrisa e le hizo un simpático mohín al niño.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario