19 diciembre, 2006

De un día de espera

ubo pláticas hasta bien tarde reunidos junto a la chimenea e fuese luego cada uno a su habitación al descanso, así hemos dormido hasta esta mañana profundamente. E cuando se nos dio aviso, nos aprestamos e bajamos al desayuno.

“Buenos días nos dé Dios a todos – hizo un gesto con la mano don Juan -, que será día luengo e casi todo en viajes e, mañana, mal día nos espera”.

Así, comenzamos el desayuno e advertí Antonio no había ido a su reparto e le dije:

“No recordaba agora que estaríais aquí. Vuestro buen comportamiento e cumplimiento en el trabajo es el que ha hecho posible que esa buena mujer os dé licencia para cumplir también con vuestros amigos, mas no querría yo faltaseis a vuestro trabajo sino lo justo. Siendo mañana el entierro por la mañana, a Grazalema volveremos por la tarde”.

“Así será, excelencia – contestó azorado -, que según ha dicho doña Carmen, podría faltar cuantos días fueran menester, mas no quiero abusar de su bondad”.

“No tengáis cuidado de tales cosas – le dije -, pues en Sevilla no tenemos agora lugar donde acomodarnos e volveremos a Ronda e a Grazalema. Id luego a vuestra casa e preparad un equipaje con vuestras mejores e más serias ropas, que habremos de ir antes a Ronda, pasar allí el día e partir para Sevilla al anochecer e, viniendo Ildefonso con nosotros, habemos acomodo en un hotel cercano al Hospital de la Santa Caridad donde pernoctará Su Ilustrísima. Todo está ya trazado y así será si es voluntad de Dios Nuestro Señor”.

“E después de todo eso – preguntó - ¿volverán vuesas mercedes a Grazalema o restarán en Ronda?”.

“Creo adivinar – le dije sonriente – preferiríais nos quedásemos aquí. Tal vez Su Ilustrísima, si no ha mucho asunto pendiente, quiera pasar aquí unos días con nosotros hasta que todos pasemos un poco deste trance”.

“Sobrino – dijo con pesar Su Ilustrísima -, aquí he de restar con vuesas mercedes cuanto tiempo os sea menester, pues el único asunto que tenía pendiente ya no puede resolverse. Hablaré con el juez cuando vuelva a Ronda”.

Así, partimos de Grazalema a medio día e fue luego el almuerzo e tomamos alguna cosa al anochecer antes de volver a Sevilla.

En Sevilla e a diez y nueve de diciembre del año de dos mil e seis.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario