10 diciembre, 2006

De la noche rota

olvimos a Sevilla en un viaje tenso, pues no había conversación alguna e acabaron los niños dormidos. Entrando en el apeadero, acercóse el servicio a bajar el equipaje e todo cambió, pues tanto Marcos como Chuti e los niños comportábanse como siempre solían hacerlo. Todo lo que veía a mi en derredor me parecía poco normal, pues la tensión y el silencio que se había vivido desde el almuerzo parecíame haber desaparecido.

“Cenaremos pronto, niños – dijo Marcos -, que tras tantos días de descanso, volvéis mañana a vuestras obligaciones”.

Mas si había cosa que había cambiado por el arte de la magia, en mí nada cambió, que supo el servicio algo no les parecía como siempre, pues aunque de las artes del teatro también conozco, no me parecía de razón hacer una escena.

Fue la cena como la de siempre, mas pedíle a Marcos bendijese la mesa e no dije palabra alguna. Así, al retirarnos a nuestros aposentos, comenzó Marcos a hablarme:

“He de salir mañana de mañana por arreglar ciertos asuntos. Supongo iréis vos al Hospital mientras están los niños en la escuela. Cansado estoy; he de dormir”.

E no dije palabra alguna, sino que tomando la ropa necesaria e un libro, dile las buenas noches e fuíme a dormir a otra estancia. E viéndome Chuti salir de allí e con el gesto grave, quiso mediar en diciendo:

“Capitán, ¿dónde vais que es la hora del descanso? Entiendo ha sido día de novedades e no todas han sido agradables, mas no es de razón encerrarse en uno mesmo e no abrir el corazón a la concordia”.

“Bien decís, Chuti – contestéle -, mas nada he hecho yo para que estas cosas ocurran. ¿No será alguien sabe cosas mías que no debería saber? Mi derecho tengo a guardar cuanto secreto crea oportuno e beneficioso para toda la familia, e mi corazón ni está ni ha estado nunca cerrado a la concordia. Preparadme agora la temperatura desa habitación e necesito se me avise a las seis de la madrugada. Espero no influya esta situación también en el servicio”.

“¡Capitán! ¿Qué decís?”.

En Sevilla e a diez de diciembre del año de dos mil e seis.

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