11 diciembre, 2006

De la mañana de los lazos rotos (3/4)

ube una luenga reunión con el hermano mayor y el hermano Federico. Narréles, como en confesión, todo lo sucedido hasta agora e, dijo uno dellos haber una enfermedad que afecta a la mente e hace una persona se comporte en dos extremos muy distantes e sin motivo aparente. Llamó a este mal «bipolaridad», que tenía por significado que esas personas podían estar en un polo (cariño, alegría, amabilidad) e pasar en un segundo al polo opuesto (odio, tristeza, agresividad). No me parecía Marcos sufría mal alguno, mas sí era cierto su comportamiento (sólo en contadas ocasiones), era del todo distinto.

Pasé allí la mañana conversando con los acogidos que me conocían de mucho tiempo atrás e no me veían (ya más de un año), cuando llamó a mi móvil el inspector sevillano, De Lema, e preguntóme dónde me hallaba. Así, le dije estaba en el Hospital de la Santa Caridad, que la situación en casa no era sostenible e, dentro de diez minutos, aquí estaba.

“Nada os ha dicho quizá el inspector leonés – dijo al principio -, mas es don Marcos hombre amable cuando quiere e, cuando no quiere ser amable, mejor retirarse dél; e mirad soy verdadero que desde la escuela lo conozco. Aún así, esos momentos pasan e todo vuelve a ser normal. Os aconsejaría esperaseis a que vuelva e lo aceptaseis tal como lo habéis aceptado hasta agora. Tal vez, de vez en cuando, tenga este comportamiento, mas dello no habéis de temer”.

“Por estar seguro – le dije –, pues he recebido amenaza de Andrés, si oís sonar vuestro teléfono e no os hablo, es la señal de que algo grave pasa”.

“Salid, señores – dijo el hermano Federico -, echaros de aquí no quisiera, mas pronto comenzará el primer turno de los almuerzos. Podríais seguir hablando en aquella sala”.

“No es menester ni quiero seros de estorbo – le dije -, que he de volver a la casa antes de que lleguen los niños de la escuela”.

“Mantenedme informado – concluyó -, que lo que habéis manifestado es cosa que no me gusta”.

“Así he de hacerlo, que no sé si os debo yo más a vuesas mercedes de lo que pudieseis imaginar. Informado os tendré, hermano”.

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