cercábanse las ocho de la mañana e no aparecía el inspector De Lema, así, le dije al guardia saldría un momento e volvería más tarde, dirigiéndome hacia el Hospital y, caminando por la calle, quise llamar al inspector leonés:“¡Capitán! – contestó -, a fe que me asusta vuestra llamada tan temprana. ¿Qué cosa sucede?”.
“¿Quién os ha dicho sucede cosa alguna? – respondíle gravemente -, que más bien parece adivináis o intuís hechos no consumados”.
“Decidme cuanto tengáis que decir – espetó -, e no omitid detalle alguno que ya os voy conociendo”.
Así, comentéle había recebido llamado de Andrés, la albóndiga sebosa, en pleno almuerzo, pues hase dado cuenta de que la caja roja que se le entregó es falsa e juró alguna venganza, mas, estando sentado a la mesa con toda la familia no dije palabra y, en este momento, enojóse don Marcos de tal forma, que abandonó la mesa y dejó de hablarme como si supiese algo de lo que se me había comunicado por teléfono. He buscado al inspector De Lema, mas no lo he hallado aún, pues creo necesitaré un ayuda inmediata”.
“No quisiera atemorizaros – dijo -, mas eso de la caja falsa ya lo sabía aunque no le di importancia, mas cuando habláis de amenaza o venganza e aparece de por medio el nombre de Andrés, hay que echarse a temblar. No habed cuidado, que tomaré un vuelo y en Sevilla estaré antes de que llegue la noche e, no quiero asustaros, mas deberíais ya saber que vuestro compañero don Marcos ya ha realizado ciertos actos que me hacen dudar de él. Estad atento, que un hombre que no cuenta nada de su vida, o no la tiene o no quiere que se conozca. Como cómplice de Pérez del Olmo le he visto e cerca de la muerte por suicidio. No os digo lo rechacéis, sino que estéis atento a sus movimientos, pues paréceme hombre de sonrisa sincera que trama otras cosas en su interior. Siento deciros esto”.
“Yo os lo agradezco – le dije -, pues empezaba a pensar eran alucinaciones mías, mas veo ya habéis notado a veces hace cosas que no son de razón”.
“Comportaos como de costumbre lo hacéis – continuó – aunque necesitéis hacer un grande esfuerzo. Necesito estar cerca de vos antes de que cosa alguna se os venga encima”.
“Así lo haré inspector, que tal cosa no es para mí dificultosa”.


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