ábado distraído entre coche, casa nueva e niños, pues amaneció soleado e dimos luengo paseo por los alrededores llegando a la llamada Borreguilla, en la Ribera, e subiendo luego hasta la Fuentefría. Hizo allí Su Ilustrísima una pequeña ceremonia con solemnidad, aunque sin mojar mucho el coche, que siendo nuevo, era más mirado que yo por Marcos. Por los alrededores jugamos una buena pieza mas parecióme ver venir nubes por poniente y en Grazalema es eso cambio de tiempo, que a menudo suele ser muy rápido.En el corto camino que recorrimos a casa cubrióse el cielo e a la hora del almuerzo ya llovía. E temiendo Marinín que las aguas podían llegar a ser tan fuertes como las últimas que vio o que comenzase una tormenta, de mí no se separaba. Con esto, propuso Su Ilustrísima hacer una reunión tras el almuerzo e junto a la chimenea, de forma, que todos asistiéramos e comentásemos cuanta novedad había. Así, unos hablaron sobre el nuevo coche, otros sobre la casa e otros sobre la escuela, pues le dijo don Julio a Diego Jesús que sus asistencias eran muy irregulares; e dello tomé buena nota. Fermín seguía mirando con desconfianza por el nuevo hueco e Su Ilustrísima ya pensaba en la ceremonia para bendecir la parte nueva.
“Para muy pronto os veo hacer los planes, Ilustrísima – le dije -, que aunque soy vehemente, no se pueden hacer días de más de veinte y cuatro horas”.
“Por ventura – dijo – tal cosa es imposible, mas tanta priesa habéis demostrado tener que ya casi están terminadas las obras e, según colijo, muy pronto vendrán los muebles, que vienen agora muchos días festivos uno detrás de otro”.
“En cosa tal no había pensado, que con esta costumbre de hacer «puentes» con los días, del seis al diez (ambos incluidos) tenemos de fiesta”.
“Así me parece, sobrino – hizo sus cálculos -, que estos vendedores de muebles de Ronda, en habiendo calculado a cuánto asciende vuestra compra, se afanarán por traerlos antes del día seis e dejarlos puestos en su sitio”.
“Más vehementes me parecen entonces ellos que yo mesmo – le dije -, que cierto es que me gustan las cosas bien hechas y en poco tiempo, mas veo que es posible hayan pensado como decís, que siendo de otra forma, no traerían los muebles hasta el día once”.
“Y vienen mañana don Diego e señora a ver a su querido nieto (sonrió éste de contento) e, según corren estas obras, para la próxima visita creerán haber errado de casapuerta al llamar. E por otro lado, algo más se nos adelanta, pues siendo fiesta el miércoles, el martes será la visita de Chuti al juez”.
“¡Santo Dios! – exclamé -, otra semana entera me veo aquí e, sin que denos tiempo a pensarlo habrá que preparar la Navidad”.
En Grazalema e a dos de diciembre del año de dos mil e seis.


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