uedéme pensativo a la entrada del pasillo viendo cómo íbanse los niños al jardín, e al poco, noté una mano sobre mi hombro e vi a Chuti sonriendo que me decía:“No sé, capitán, si a veces es bueno pensar o apartar los pensamientos de la mente. ¿Acaso hay algo que os preocupa e pudiere yo serle de ayuda?”.
“No sé qué deciros agora, Chuti – le dije -, que mi niño a veces me desconcierta, pues como hemos ya visto, tiene grandes capacidades como adulto e otras veces no sé si se comporta como un crío; como le conocí”.
E mirándome con una sonrisa sincera, apretó mi hombro, e me dijo:
“No sé cómo miraros yo, que en la calle me recogisteis cercano a la muerte siendo muy joven e me veo agora de vuestra edad al pasar de los años. No sé cuántas, pero sí imagino habréis salvado muchas vidas; unas de una forma e otras de otra. A ese niño le salvasteis la vida como a mí, cuando la muerte ya nos llamaba, mas yo no tenía mal alguno, sino abandono. Tal vez, capitán, al poner vuestro remedio, pusisteis en ese niño algo más que simple vida”.
“¿Qué cosa decís? – pregunté con intriga - ¿Acaso pensáis que quitándole el mal le di poderes o cosa parecida?”.
“En mi ignorancia – me dijo -, quede esto como un comentario sin importancia, que a vuestra sabiduría no alcanzo”.
Dile las gracias por su consuelo, resté una pieza con él, e subí a mi dormitorio por encontrarme a solas: «¡Dios mío! ¿Estoy haciendo algo que no debería hacer? ¿Qué le he hecho a Marinín sino salvarle la vida?».
Y entró al punto Marcos, que viéndome subir, pensó algo ocurría:
“¡Marino, Marino! ¿Qué cosa os sucede? ¿Puedo ayudaros?”.
“Necesitaría – le dije – consultar algunos libros que en Sevilla guardo. Tengo algunas dudas, mas pueden esperar a ser aclaradas”.
“Bajad entonces – insistió – que hay gente abajo que ha venido a pasar el día con vos. Sé que os será dificultoso si alguna duda tenéis, mas deberíais sonreír de contento, que todos ellos están aquí por veros gozar de lo conseguido. Sois fuerte como el acero y, éste, es como un espejo también, que refleja cuanto le rodea. Disfrutad agora e resolveremos entrambos esto que os preocupa. Aquí tenéis mi mano”.
E sonriéndole, le besé, tomé su mano e bajamos a la fiesta.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario