n día más, me llamaba a hacer el envío de una misiva más. Envié a Chuti a comprar unas cajas e papel para envolver documentos oficiales e, puso Marcos en su interior una lámina de las que dicen de «plástico» e no dejaba de peguntarme para qué quería tales preparativos; e no se lo dije, sino que dejando pasar un tiempo sentí la necesidad de evacuar el vientre e usé aquella caja para hacerlo. Tapéla luego con primor e puse la cinta oficial a su en rededor e, quemando algo de lacre sobre el nudo, sellé el nuevo envío con mi propio sello de oro.Enviáronse la carta y el paquete oficial como los anteriores (por el sistema que llama Marcos «mensajería»), pues desta forma, al día siguiente sería recebido. Insistía Marcos en saber el contenido, mas a nadie dije lo que se enviaba. E como recibióse la bomba el día seis, hasta el día veinte e uno tenían para la entrega del dinero y el «envío oficial» que les hice era el primero e más suave de los cinco que recebirían.
Se preparó al artista su taller en una de las habitaciones que dan al pasillo del antecocina; muy bien iluminada e amplia, e le dije no se esmerase demasiado, sino que, al verla por primera vez un extraño a las artes, pensase era la auténtica. Con él mesmo la abrí e vio su contenido, mas no supo qué podría ser. Con esto, guardé el manuscrito e las cartas e le mostré el salmo grabado e oculto en la tapa.
“¡Dios Santo! – exclamó -, que este grabado parece original de la caja y esto yo no sabía”.
“Es original según creo – le dije -, mas no tendréis que hacerlo. Imaginad que quiero que alguien que no conoce muy bien esta caja, al verla a un metro o más de distancia, la confunda con la original.
“Me aliviáis la labor – respondió de contento -, que copiar presea como esta es bien dificultoso”.
E, al cabo, preguntéle a Chuti por aquel mozo que no tenía miedo a las cucarachas e le dije le daría hasta un ciento de euros si llenaba otra caja oficial dellas e la ataba bien. Estaba preparando la segunda entrega.
E reunido luego con Marcos e Chuti, les dije no se hablase nada de lo que se urdía ante los niños.


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