entados todos a la mesa (quiso el general tenerme a su lado), hubo muchas pláticas e interesóse el general por mi trayectoria, mas diciéndole que necesitaría más de una semana para resumirle mis andanzas por este mundo, echóse a reír de tal forma, que dijo me emplazaría para una reunión privada donde pudiere narrarle lo más interesante de mi vida. Y entre tanta palabra mezclada en el aire, oyóse una que dejó a Marcos suspenso e como convertido en piedra. Miróme asustado e preguntóme en baja voz:“Según me ha parecido oír, capitán, algo tiene esto que ver con Cuelgamuros. No me diréis que…”
“Nada deso os voy a decir – le dije -, mejor es no preguntéis agora”.
E volviendo a mis pláticas e risas con el general, llegaron los postres. E levantándose éste, manifestó:
“Una idea algo rara, todo hay que decirlo, viene del Capitán Alacaída, mas pienso yo que puede ser la puerta que abra otras puertas para que España siga siendo lo que es, que casi todos los españoles desean siga unida e cobre fuerzas en el mundo como mejor pueda, que la que tuvo otrora nunca ha de recobrarla. Brindemos pues por esta idea e recemos en nuestro interior porque sirva de algo, que un grano no hace granero, sino que si sale en salvas sean las partes, incomoda. Todo está preparado e nada falta. Acabemos pues de yantar, que es necesario para el cuerpo (el de cada uno, digo) e comenzará la aventura de la entrega de la caja roja”.
E todos nos levantamos e brindamos por un final que solucionase lo más importante desta empresa.
Levantados ya todos de sus asientos, díjome el general en confianza:
“Tres hijos tengo, capitán, e a los tres los quisiera ver con vida e viviendo en nuestro país como se merecen, que mucho se ha luchado por mantenerlo. Si Su Majestad el Rey no cumple con su misión, he de ser yo mesmo quien le diga debe hacerlo. Es un paso dificultoso para mí, mas no quisiera fueseis vos quien hubierais de darlo, que muchos habéis dado ya. No perderemos nuestra amistad, que quiero oír cuanto habéis hecho e vivido. Preparémosnos agora para lo venidero hoy y, en saliendo desta empresa, os prometo recebiréis una cosa que no esperáis”.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario