arecióme Marcos no hubo dormido en toda la noche, pues tras la larga siesta y las dudas sobre el día venidero, su cabeza debería estar llena de incógnitas. Al despertar muy de temprano, vilo mirando al techo, le di los buenos días con un beso e le dije:“Amigo mío, en este techo no hay arañas. No buscadlas, que en el suelo de Madrid están. Hay un día completo por delante antes de la entrega de la caja. Mucho he de hablaros del trazado hecho, mas habéis de prometerme nada diréis a nadie”.
“¿A quién pensáis voy a decir lo que me confeséis? – dijo –. En Madrid estamos”.
“Pero vuestro teléfono os acerca mucho a los que quedaron lejos – apunté -; aunque sea lejos en Madrid. Tal cosa habéis de prometerme formalmente o iréis descubriendo cada paso según se dé”.
E tomando su móvil de la mesilla, lo miró atentamente, lo apagó e me lo entregó:
“Más que esto – me dijo -, por vos no puedo hacer, que si no habéis confianza en mí, yo sí la tengo en vos; e plena”.
Me sentí culpable de mis dudas sobre mi mejor amigo, mas quedé muy tranquilo de que nada pudiese cambiarse por una llamada producida por los nervios.
“Aseémosnos e bajemos a la entrada del hotel – le dije mientras me levantaba -, que allí se me ha dicho está el comedor e hay que yantar para aguantar el día”.
“¿Queréis decir que no habrá almuerzo? – preguntó incorporándose e asustado - ¿Cómo pensáis aguantar un día con una sola comida?”.
“No es tal – le dije en risas -, sino que no sabemos a qué hora se comerá hoy. Mas, según creo, debe ser el almuerzo a las dos de la tarde e quizá mucho antes”.
E una vez bajamos, e viendo éste el desayuno preparado (que era maravilla de ver), trocóse su rostro en otro e comenzamos a hablar de nuestras cosas cotidianas.
“¿Os parece buena idea llamemos a los niños por tranquilizarlos? – dijo -, es seguro que han de estar pendientes de nuestro viaje e no creo anden preocupados, mas una llamada les haría felices”.
“Veo, Marcos, en verdad os preocupáis por los que os rodean. Sea como decís, que dentro de media hora habremos de llamarlos e hablar con todos ellos”.


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