06 noviembre, 2006

Del amanecer e la mañana del lunes día seis

olvimos a Sevilla a hora temprana, que no estaba el tiempo para moverse en coche por de noche e por aquellas carreteras, quedóse Su Ilustrísima en Ronda e llegaron los niños dormidos. Así comencé a hacer los nuevos horarios para los baños matutinos e dije a Chuti se encargase él mesmo de que mi orden se cumpliese, que si la daba yo, acabarían convenciéndome de seguir los baños como hasta agora. E también le dije que esta mañana habría de preparar muchos regalos e que se serviría una comida especial; y esto refirió a Catalina porque lo fuese preparando todo.

No hubo problemas en el baño, pues fue el aseo ordenado e rápido e puso Chuti los zapatos a los pequeños e comenzó a enseñarles cómo deberían atarlos, que cosa difícil no es. Tomélo luego aparte e le dije que se quedaría Marcos en casa por si llegaba el «regalo» esperado e nos fuimos entrambos a las calles de los comercios a comprar algunas cosas.

Volvimos con adornos para el comedor e otras cosas que habrían de recebir todos por igual e pusímosnos él y yo a poner los adornos del comedor principal e se puso el aire templado, que ya comenzaba a refrescar.

Compró Chuti unos adornos muy bonitos que del techo se colgaban, mas siendo ésta casa antigüa e de techos muy altos, decidimos colgarlos de las lámparas e las paredes. Había adornos parecidos a los que se ponen en Navidad, de bonitos colores e con luces, mas había que colgarlos subiendo a una escalera e yo, que siento el vértigo a las alturas desde el segundo escalón, le fui diciendo a Chuti cómo ponerlos. E se dio órdenes al servicio de no decir nada de lo allí puesto a los niños para que no lo viesen hasta su entrada al almuerzo.

No hubo otra novedad en la mañana e le dije a Marcos enviase a la dirección de los infames una primera misiva recordándoles el tiempo que les quedaba para la entrega.

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