n muy poco tiempo, apareció María trayéndonos unos bocados e una bota de vino.“Quitemos estos muebles – le dije a Cayetano en risas -, que ya no han de servir ni para producirnos estos desconciertos. En la mesma chimenea quemaremos esa madera”.
“Tal cosa no os aconsejo, señor – me dijo -, que la madera destos muebles no es buena e llenaremos la casa de humo. Al campo la llevaremos e haciendo un rimero con ellos, los quemaremos. Así, al menos, no nos estorbarán el descanso con ruidos. Con don Antonio hablaré, que en su huerta tiene sitio para ello”.
E así mesmo, viendo la banqueta otra vez con las patas hacia arriba, dijo Cayetano:
“Hemos de suponer, capitán, que si la pongo en pie y en ella me siento, no volverá a darse la vuelta hasta que salgamos al almuerzo”.
E me sentí muy acompañado sabiendo Cayetano no había temores de tales cosas, mas le dije (no muy en serio por el efeto del vino), que habría que clavar la banqueta al suelo por saber si tenían más fuerzas los clavos o los espectros e así me dijo que temor alguno le inspiraban tales cosas, sino que le parecían molestas, mas que, habiendo leído algo sobre estos fenómenos, parecían producirse como un aviso.
“¿Un aviso, decís? – preguntéle - ¿Acaso algún espectro nos avisa de que no entremos en esta casa?”.
“No tal, capitán – me dijo -, sino que queriendo avisar a los vivos de lo que pasó a los muertos, desta forma llaman la atención”.
“Así pues – respondíle -, la cuestión está en saber qué diantres quieren decirnos; lo averigüaremos e podrán descansar en paz”.
“No debíamos – dijo muy serio Cayetano – tomar estas cosas a broma. Temor no tengo de que espectro alguno quiera hacernos daño, mas sí creo que no se puede vivir en una casa donde todo se está moviendo a cada momento”.
“Esta mesma tarde – le dije – ha de venir Su Ilustrísima e traer unos crucifijos, e la imagen de San Francisco e hacer una ceremonia cristiana. Si los espectros son malignos, se irán; si quieren decir algo, intentarán hacerlo de alguna otra forma. Tomad el hacha e sentiros a vuestro gusto, como yo mesmo, despedazando esta cocina”.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario