sí comenzó el almuerzo hubo largos silencios, que las viandas eran gustosas e algo más pasaba por las cabezas de los presentes. Con esto, dije:“Acaso a nadie le gusta la idea de unir las dos casas o se tienen dudas sobre esa leyenda de fantasmas, que veo muchas bocas cerradas en esta mesa”.
“Ni por una cosa ni por la otra ando quedo – me dijo Marinín -, que en mi padre he plena confianza, mas no pensaba me abandonaría una semana”.
“¿Qué cosa decís? – le miré con cariño - ¿Cómo pensáis os abandono cuando me quedo aquí porque tengamos todos una casa más grande e mejor? Estaréis en Sevilla con Chuti e Catalina e vuestros amigos; en la escuela, en casa; ¡sólo cuatro días! E cuando vengáis os tendré gran sorpresa. ¿Llamáis a eso abandono?”.
“Con vos quiero estar – dijo – e no con Chuti ni con nadie. Mas si decís es menester hacer esto…”.
“Es menester por el bien de todos, Marinín – le limpié los labios con la servilleta -; si no es desta forma no podremos mejorar esta casa. E sabed algo nuevo, que la casa tendrá una truje de tamaño tal, que alfombrada, podréis jugar allí en lugar tan amplio como el jardín”.
“Así ha de ser si vos lo decís, papá – concluyó -, que no soy yo el que ha de disponer, sino vos, e cuatro días pasan con rapidez”.
“Tiempo sin límite habemos Cayetano e yo – les dije a todos – para comprobar nada extraño pasa en esa casa, e comprobado esto, en muy poco tiempo, tendremos todos mucho más sitio para nuestras reuniones e más estancias para todos e más sitio para vuestros juegos, que el invierno no nos dejará salir mucho a la calle ni a los campos. Mas he de preparar además todo para que en verano no hayamos calor. Así pienso hacerlo, mas si alguna cosa se viera que no es de nuestro agrado, no hay más que volver a separar las casas. Para esto, hijo – me dirigí a Marinín -, necesito tiempo”.
“No seré yo el que os impida hacer lo que pensáis – me dijo -, mas quiero sepáis que un día sin estar a vuestro lado no es día”.
“Tal cosa entiendo, pequeño – respondíle -, mas ya veréis cómo todo pasa”.
En Grazalema e a veinte y seis de noviembre del año de dos mil e seis.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario