ízose Marcos aún más comprensivo con mi modo de actuar e más insistía en que nunca me dejaría; dióse aviso a don Pedro de Monteliz e doña Montserrat porque viniesen a ver a su nieto, e aquí restaron unos días con nosotros; se avisó a doña Dolores e fue invitada a comer con nosotros en casa; así también se dio aviso a Chuti e también al inspector leonés, que dijo se lo daría al madrileño. E muchas otras cosas se hicieron, pues avisamos a Antonio porque disfrutase de un tiempo con sus amigos, mas entrando en la casa le noté algo asustado e me dijo: “Ahí, un poco más abajo, paréceme haber visto a dos hombres que algo vigilan”.El Capitán Alacaída y González Cabeza de Vaca
En Grazalema y a veinte y uno de septiembre del año de dos mil e seis.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario