10 septiembre, 2006

Del movimiento en mala hora (1/3)

etirados ya todos y en sueños, oí llamar con fuerzas a la puerta e la voz de Cayetano decía:

“¡Capitán, capitán, que si no es «el patas», hay alguien que intenta franquear la verja a estas horas! ¡Levantáos e llamemos a la guardia que tiene su casa unas calles más arriba!”.

“¿«El patas» - le dije - ¿Un desgraciado menesteroso intentando entrar aquí a las tres de la madrugada? ¡Avisad a todos que no enciendan las luces y que se reúnan en el salón!”.

Y en muy poco tiempo, estábamos todos abajo a la luz de una vela de San Francisco Javier por no levantar sospechas.

“El ruido es inconfundible, capitán – dijo Cayetano -. He oído el chirriar de los alambres y el murmullo del follaje que con el acantilado nos separa”.

“No se haga ruido alguno – dije -; reste todo el mundo en silencio e sentados cerca del cierro. Vos, Marcos, e vos, inspector, venid conmigo. Pongámonos desnudos porque no se vean nuestras ropas. Subiré a por mi blanca que paréceme voy a necesitar”.

E le dije a los niños muy quedo:

“Con Su Ilustrísima debéis de estar, que él cuidará de vosotros e rezaréis de espacio e sin levantar la voz. En poco, todo se habrá consumado”.

Salimos al jardín desnudos e muy agachados hacia la parte de la verja que nos indicó Cayetano, e fue gran sorpresa ver dos siluetas escondidas entre el follaje. No era «el patas» pues que yo sepa es una sola persona). E ya muy cerca de la verja, nos pusimos en pié muy de espacio e muy quedos; suspensos. Estaban dos hombres vestidos con ropas modernas para el campo pegados a las plantas y sobre un bordillo que más de 20 centímetros no tenía; e miraban hacia afuera e no hacia adentro. Así, acercándome a uno dellos, puse la punta de mi espada en su espalda e puso el inspector el frío cañón de su pistolete en la espalda del otro. Hubo entre ellos un movimiento e intentaron mirar atrás por vernos:

“Quedaos tal como os encontráis – les dije - ¿o preferís hacer un vuelo de 10 metros de altura?”.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario