23 septiembre, 2006

De la ropa empapada de Antonio

legó Antonio empapado en agua a pesar de venir cubierto e, por no mojar todo el salón, le dije pasase al cuarto del baño e se secase, mas volviendo luego, vi a don Juan mirarle por encima de las gafas e le dijo:

“¡Ay, éramos pocos e parió la abuela!”. ¿Qué forma de secarse es esa que aún os veo mojado?”.

“Dizque ha caído un rayo en la casa de «la completa» - manifestó – e ha entrado por una ventana e por otra ha salido e ha quemado todos los muebles. Mas ella no le da importancia”.

“Mirad – insistió don Juan -, que anda «el patio» revuelto e sería más prudente hablar de otras cosas”.

“No padre – dijo Antonio – que esta mujer tiene la casa en sitio muy malo y un día viene subido el Guadalete y se la lleva flotando hasta Chiclana”.

Hubo de contener don Juan la risa, pues dióse cuenta de que el chico tenía su gracejo. Con esto, le dije a Marcos volviese con él al cuarto del baño, le desnudara e le secara poniéndole algunas de nuestras ropas. E salió el chico contento de llevar aquello (que tan grande le quedaba) puesto que, según decía, su padre le pedía «el sobre cerrado» e no podía comprar estas cosas.

Tomé a Marcos aparte e le dije fuese con el chico a una de las tiendas del «lamparuche» e le comprase toda la ropa que más le gustase pero que mejor se ajustase a su talla.

“¿Estáis loco acaso? – dijo Marcos - ¿Pensáis salga agora a la calle con esta lluvia con el chico a comprarle ropa? ¡Dejad esto para otro día!”.

“Mañana es domingo – repuse -. Obedecedme en lo que os digo, que lo único que deberéis hacer luego es volver a secaros ambos. El resto de lo que tengo en la cabeza os lo diré terminado el recado”.

E así lo dije, así se hizo, que volvieron entrambos empapados e hubieron de secarse e cambiarse. Viéndose el chico con su ropa nueva, acercóse a mí a darme las gracias como ya se las había dado a Marcos, e aproveché tal momento por ver el número de su talle e, tomando a Marcos otra vez aparte, le dije: “Tomad buena nota de su talle, que no es esta la ropa que ha de llevar”.

En Grazalema y a veinte y tres de septiembre del año de dos mil e seis.

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