03 septiembre, 2006

De la intimidad de nuestras vidas

legada la noche, pusimos Marcos e yo a los pequeños sus ropas para dormir e los metimos en la cama. Don Diego ocupaba la habitación de al lado e don Juan la de abajo. Andaban en pláticas los pequeños sobre los animales peligrosos e, mientras recogíamos sus enseres, les dije deberían hacer sus oraciones e dormir. No apagué la luz de su mesilla e salimos hacia nuestra estancia, mas me pareció seguían hablando; e haciendo algo que no me parece de razón, oí la conversación de los pequeños.

“¿Sabéis una cosa? – dijo Diego Jesús –. De alguna forma me agrada no hayáis avisado a Fermín. No tomadlo a mal, que tanto le quiero a él como a vos”.

“Tal cosa – repuso Marinín – ya la sabía. No hele avisado porque en este entuerto no quiero entre, mas, advertid que en pueblo tan pequeño, Antonio e Fermín sabrán estamos aquí mañana mesmo; si es que ya no lo saben”.

“Antonio es mayor – le razonó Diego Jesús – mas siento que cuando está aquí Fermín prestáis más atención a él que a mí”.

“E tal cosa – dijo mi niño - ¿os preocupa?”.

E no queriendo ser indiscreto dejé de oír e pasé al dormitorio con Marcos, e así le dije:

“A veces, querido Marcos, todos pensamos que alguien debería ser para nosotros. No penséis que quiero deciros con esto que alguien pueda ponerse por delante de vos en amistad e compañía, que cosa tal no ha ocurrido ni va a ocurrir”.

“Quisiera – dijo Marcos – supierais que esto nunca ocurrirá por la parte que a mí corresponde e bien me parece que tampoco pondréis a alguien por delante de mí. ¿Os referís entonces a alguien más?”.

“Quiero pensar – le dije –, e no sé si yerro, que para Diego Jesús es Marinín su compañero inseparable. Juntos irán al colegio e juntos habrán de compartir muchos meses, mas paréceme que teme Fermín ande por delante dél”.

E incorporándose en la cama e mirándome con gesto grave, dijo Marcos:

“¡Son niños, capitán! ¿De qué cosa habláis?”.

“He visto, querido amigo – le dije –, las lágrimas en los ojos de Diego Jesús”.

En Grazalema y a tres de septiembre del año de dos mil e seis.

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