ería el medio día de hoy cuando recibí aviso por teléfono de don Francisco. Manifestóme alguna cosa sobre Fran, que iba ya incorporándose e tomando alimento e, sin mucho más comentario, con preocupación, díjome haber habido discusión con su amigo, el doctor don Sebastián, mas prefería hablar esto conmigo en persona. Propuse ir a su casa en pocos minutos e me aclaró no estaba allí, sino más cerca de casa e que si no era molestia, me visitaría él mesmo. Y en oyendo esto e sabiendo ya el tema a tratar, le ofrecí venir a mi domicilio.Sentados en el gabinete, volvió a decir estaba agradecido por la salud de Fran e que su madre estaba casi siempre a su lado e lo miraba e le daba todo cuanto quería. Mas al hablar sobre su amigo el médico me dijo hubo de pedirle callase e no hablase más del tema, pues también le dijo que quién era yo para jugar con la vida de una persona, e viéndose don Francisco en una situación de compromiso le dijo que probar a sanar a un muerto era más difícil que intentar sanar a un enfermo. E así, aquel médico de orgullo comenzó a decir improperios e terminó don Francisco la discusión en diciéndole:
“E si sois médico ¿por qué no lo habéis curado vos?”.
“Mal me parece que haya que discutir por esto – le dije -, que yo no he entrado en su terreno, pues dábase ya al niño por muerto. Si agora se siente inferior, que aprenda a echar el orgullo a las aguas del río y a conocer la humildad. Mirad, don Francisco, que lo único que siento es agradecimiento por haber creído en mí e alegría por tener con nosotros a Fran”.
“Así siento yo mi agradecimiento – dijo –, que aún siendo éste médico e amigo, siempre pone la mano por cobrar su trabajo e vos no habéis pedido nada”.
“Nada he pedido – le dije –, eso es cierto, mas os pido agora me dejéis visitar a Fran hasta que bien se encuentre e llevar a mis niños e que jueguen con él”.
No hubo respuesta de aquel hombre, sino que levantándose e volviendo a agradecerme mi interés, despidióse e marchóse”.
En Sevilla y a veinte y siete de septiembre del año de dos mil e seis.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario