28 agosto, 2006

Nota de don Marcos de Ruiz e Pareja

Atrévome a escribir en el diario del Capitán Alacaída, pues habiendo recebido llamada de don Diego casi a medio día, se me ha dado aviso que bien deberá de ser de interés para vuesas mercedes, pues terminadas las compras necesarias para los pequeños, e siempre según me manifestó don Diego, al cual espero ver en Sevilla, estando en las librerías de los almacenes, que son tan grandes como para perderse, observó no se hallaba a su lado. Así, buscó por aquellos pasillos llenos de libros más de media hora e, viendo no le hallaba, preguntó a una señora que allí trabaja e dijo haberlo visto partir a toda priesa con otros dos hombres, e dijo se avisara a la guardia. Conociendo al capitán, sé no corre el peligro correríamos cualesquiera de nosotros, mas es la primera vez que el capitán desaparece, según la guardia ha podido comprobar.

Roguemos al Señor le custodie donde se halle. Sé volverá salvo, mas en este tiempo, escribiré estas notas por mantener a vuesas mercedes en conocimiento de lo que ocurriere.

A Sevilla iré de inmediato e pidamos a Dios Nuestro Señor todo se resuelva en breve.

Don Juan cuidará de los pequeños (a Marino ya han de quitarle los puntos que cosen su vientre) e pronto serán enviados a la capital para prepararse para sus estudios.

Don Marcos de Ruiz, en Grazalema y a veinte y ocho de agosto del año de dos mil e seis.

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