26 agosto, 2006

Del primer baño de don Juan con nosotros

ablóse de salir al jardín, tomar un bocado (corrió otra vez Marcos), e darnos un baño, mas dijo don Juan al pequeño Marino, que no diese saltos e que no nadase con fuerzas con sus piernas, sino que se dejase flotar en las aguas e refrescase su cuerpo. Con esto, le dije a los presentes:

“Acaso don Juan, si usamos nosotros nuestras calzonas, tomase un baño con nosotros, que sé le hace grande ilusión”.

E no pensando mucho la respuesta, dijo éste:

“Bien me parece más lo de vuestras calzonas que lo del baño, pero he de dejar bien claro que me gustaría disfrutar de la compaña de los niños (e de los no tan niños) flotando en las aguas frescas”.

“¡Bien!”, se oyó entre los más pequeños, “Don Juan tomará un baño con nosotros”.

E apareciendo Marcos, no podía creer en lo que pasaba e fizo intención de quitar su ropa allí mesmo e le fice señas de que mudárase en la casa. Así mesmo se lo manifesté a los niños, que en el cuarto de Marino se cambiaron de ropas y en calzonas de colores salieron. Viendo don Juan aquello, pasó a su dormitorio e vino con sus calzonas de color azul obscuro en diciendo:

“Si me ve alguno que bien me sé, al hospital habría que llevarlo con un desmayo”.

E bajando a las aguas por la pequeña escalera de metal, púsose de tal forma, que asió a Marinín e dióle un paseo dejando su cuerpo flotar, y éste, metiendo las manos en el agua, mojó a don Juan la cabellera en diciendo:

“No es bautizo, mas os evitará se os caliente la sesera”.

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