15 agosto, 2006

Del día de la Asunción (2)

ída la misa, vimos a Nuestra Señora de los Reyes salir del templo e tras ella seguimos una pieza. Luego desto, sabiendo que tardaría en volver más de una hora, mostramos ciertas partes de la catedral a los niños (a Fermín sobre todo) e, pasó el tiempo tan de prisa, que vimos volver la procesión sobre las nueve y media; e celebró el Cardenal un Pontifical y, en acabando, antes de partir hacia palacio, saludó con grande contento a don Juan e dio juegos a los niños e preguntó a Marinín por el regalo que recibió tiempo atrás.

Y terminadas las liturgias e ceremonias, salimos a la plaza por la puerta de Los Palos e cruzamos hacia la Calle de Mateos Gago, que don Juan nos llevaba casi en volandas.

Entramos en el Bar Giralda e fuimos preguntando, según el gusto, qué cosa quería tomar cada uno; grandes e pequeños. Y en ello estábamos cuando oír sonar las chirimías de mi móvil. “Vive Dios, ¿quién se acuerda a estas alturas y en este día de mí?”.

“¡Capitán! – oí decir - ¡Cuánto gusto me da oíros y cuánto más me daría saludaros!”.

“¡Sois el inspector leonés – le dije - que os habéis acorado de mi existencia!”.

“Así es, capitán – repuso – que de oíros también me alegro e de veros tengo deseos e alguna necesidad”.

“Pronto habría de ir a León, pues, a devolveros las visitas que ya me habéis hecho; e los favores, que ningún leonés debería velar por un grazalemeño o sevillano”.

“Bien decís que deberíamos vernos, mas si salís a la calle e miráis hacia la plaza, una sorpresa os tengo”.

Quedé confuso, pedí mis excusas a mis acompañantes e salí del bar mirando hacia la parte baja de la calle que da a la plaza y, sentado en una mesa tomando café, se hallaba el inspector en persona.

“¡Vive Dios! – exclamé -¿Qué cosa hacéis aquí hoy que no sea la que adivino?”.

“De primero – dijo – ver esta procesión, que no se ve en otros sitios; de segundo, si andáis con vuestra compaña, sería un placer acompañaros a todos a casa e mostraros algunas cosas. Y apagad el teléfono ya, que hablar podemos de cara a cara”.

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