uy de temprano, sonaron las chirimías del móvil de Marcos e pensó éste había puesto estas músicas a esas horas por despertarnos para algún asunto e, volviéndome hacia él, le dije:“No es aviso para levantarnos, según recuerdo. Tomad el teléfono que alguien os llama”.
E casi en sueños, le oí hablar algunas cosas con cara de espanto, mas sólo le oía decir que si o que no, e aunque le preguntaba de qué asunto se trataba, hacíame señas con la mano por que esperase. Pasada una pieza – que se me hizo eterna - dejó el móvil en la mesa e dejó caer su cuerpo en la cama en diciendo:
“Corta e mala noticia de don Diego. A ronda debemos acudir agora mesmo, pues lo ocurrido explicación alguna tiene”.
“¡Decidme, por Dios! ¿De qué se trata? ¿Ha ocurrido algo de gravedad que allí nos requiera?”.
E quedose pensativo e miróme casi sin saber qué palabras decir:
“Han aparecido cadáveres en la mesma finca de don Diego e la guardia necesita de nuestra presencia, que levantados ya por el juez del lugar donde han sido encontrados, de algún ayuda podríamos ser; e también debéis saber, que hasta no sean aclaradas estas muertes, somos sospechosos (según la ley), mas esto no es de gran importancia”.
No pude contestar a aquellas palabras, sino que salté de la cama para prepararme e le dije se preparase con presteza mientras yo daba algunas órdenes al servicio.
Dentro de media hora, salíamos hacia Ronda sin saber qué cosa manifestar, pues ningún otro detalle teníamos sino la aparición de hasta cinco cadáveres.
Llegamos a la casa de don Diego e se nos dijo buscásemos la casa que como cuartel tiene la guardia que es llamada civil e que de los asuntos rurales se encarga desde hace ya muchos años. E yendo allí con presteza, vimos nos esperaba alguien a la entrada e, dejando el coche muy cerca, entramos allí preguntando qué cosa había acontecido.
El guardia que nos esperaba, nos llevó a un despacho e allí estaba don Diego con desconcierto hablando con un jefe; y éste mesmo, nos pidió tomásemos asiento e nos narró cómo habían aparecido hasta cinco cuerpos sin vida, muertos hacía ya hasta dos días, junto a la fuente de la alberca misteriosa que en la finca de don Diego se halla oculta:
“Alguien – dijo este hombre – hasta allí los ha llevado e, por lo que hemos averiguado, de esas aguas han bebido, pues en sus cuerpos no hemos encontrado señal alguna de tosigo, sino la que dicen los físicos tiene el agua; tampoco en ellos hay marcas de lucha ni de arma alguna. Muertes como estas no entendemos, e dice don Diego vuesas mercedes pudieran saber algo”.
“Si de algún modo podemos ayudar en aclarar este misterio – le dije – contad con nosotros. Creo sabréis ya que soy capitán de larga experiencia, mas en hablando todo lo tocante a esta fuente e a otros misterios que aclararemos, no sé si podríamos averiguar cómo hase llegado a estas muertes”.
“Vuestra vida de capitán conozco, sin duda – espetó - ; por ello quisiese yo me echaseis una mano en descubrir este caso, pues hay cosas que la guardia de agora no conoce; e también el ayuda de vuestro… abogado, don Marcos, puede sernos de utilidad”.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario