27 agosto, 2006

De los últimos planes con don Juan

uéronse todos al descanso e quedamos en la noche calurosa don Juan e yo sentados en el jardín e tomando algún refresco. E así le dije:

“Atado e bien atado está todo, Ilustrísima, que compradas las cosas que el niño ha menester, volveremos a Sevilla en los primeros días del mes. Ha buscado ya don Marcos el coche y el cochero que llevará e recogerá así a mi niño como al saltamontes (que para ello ha de tener un permiso) e, aunque trabajoso ha sido, a don Diego he convencido de que ha de residir con nosotros su pequeño en todo el tiempo de estudios. Espero veros por allí a menudo, que sé alguna cosa buena enseñaréis a los críos. No me defraudéis”.

“Bien sabe Dios – respondió –, e bien deberíais saber vos, que un tiempo estaré en Ronda e otro en Sevilla, que estos críos son en realidad como míos y he de mostrarles el camino correcto. No tengáis cuidado por tal cosa, que cuando allí estéis yo iré e volveré tan pronto como me sea posible. Pensad también que habéis de compaña a un hombre que los quiere como suyos también e no dudará en darles todo aquello que necesiten tal como lo pensáis hacer vos. Ninguna duda me cabe de que ambos están hechos de buena masa, e moldeable. Mas habéis de saber que la escuela a la que asistirán es llevada con sumo rigor e respeto por Los Legionarios de Cristo; e tienen éstos cientos de escuelas e universidades de donde salen hombres hechos”.

“De la buena masa sale buen pan – le dije – mas he observado que Fermín es también de esa masa e no puede su madre darle la educación que yo voy a dar al mío”.

“¡En mal momento lo descubrís! – exclamó –. De haberse sabido esto antes, yo mesmo me haría cargo de su educación si vuesa merced le diese residencia en Sevilla. Tendrá que quedar este plan para el año venidero”.

“Así lo creo yo – le dije – que tiempo ya no hay; mas he de preparar todo para que este otro crío se haga un hombre hecho el año venidero, si ello es posible”.

“Dios proveerá, capitán – concluyó –. Dios siempre da la respuesta”.

En Grazalema y a veinte y siete de agosto del año de dos mil e seis.

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