ingún sentido tenía esconder la verdad a los que ya la intuían; de alguna forma, ellos sabían que el capitán no había ido a resolver asuntos propios, sino que alguien se lo había llevado, mas cuando quisimos explicar algo sobre tal cuestión, dijo Marinín:“A mi otro padre no conocí; a este bien le conozco. No tengáis cuidado por su vida, que no ha de perderla, según entiendo e sé por él mesmo. Dejad que resuelva este entuerto él mesmo e todo saldrá bien. Lo que me apena – dijo rompiendo en llantos – es no tenerle hoy a mi lado, que es día de muchas cosas nuevas. Cuando vuelva las verá”.
Emocionado don Diego por lo dicho por el pequeño, apuntó:
“Nadie os va a engañar sobre este asunto; vuestro padre ha sido llevado por dos hombres, mas él vale por cinco. La duda que nos quebranta es que no sabemos cuándo podrá liberarse; mas no es esto preocupación tampoco, que la guardia está haciendo todo lo que de su mano está por encontrarle. Así pues, sabiendo como sabemos que volverá un día antes u otro después, preparemos todo aquello que os ha de ser menester para la escuela”.
E parecióme ver caras de confianza en los niños; entrambos sabían que el capitán iba a volver. Así, Diego Jesús, sin alzar mucho la voz, le dijo de cerca a su abuelo:
“¿Puedo yo también llamar tío Marino al capitán? No siento sea mi jefe ni a ejército alguno pertenezco, sino que desta familia me siento e no de otra”.
E viendo Su Ilustrísima como entre todos se iba formando una familia verdadera, dijo porque todos lo supiéramos:
“Familia como esta nunca he conocido, vive Dios, que aunque no hay padre ni madre que haya engendrado, mucho sobrino voy viendo ya por aquí. E no me parece mal tome Diego Jesús al capitán, mi sobrino, como su propio tío. Y tal como dice don Diego, en sabiendo va a volver (e quizá antes de lo que esperamos), debemos seguir nuestras vidas adelante. Así pues, Marcos e yo mesmo hemos de probaros todo lo comprado e, si hubiere menester comprar alguna cosa más, yo mesmo lo haré, que me parece lo más importante es agora vuestra educación”.
En Sevilla e a veinte y nueve de agosto del año de dos mil e seis.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario