evantóse Marcos muy temprano, e sentado cerca de la ventana, observó muy quedo el amanecer, que puede verse mirando hacia la parte más baja del pueblo por donde entra la carretera que viene de Ronda y la Puerto Chico. Y me manifestó luego la belleza del paisaje y los
colores rojos que del sol teñían toda la sierra.Bajamos al salón y esperamos una pieza antes de preparar a los niños. Ya nos llegaba el aroma del desayuno que preparaba María, cuando sonaron las chirimías de su móvil; era un aviso de don Diego, que decía nos haría visita al acercarse el medio día y que con él vendrían su esposa y don Juan a pasar parte del día. Con esto, advertí a María preparase un almuerzo especial para todos y que se incluyeran, si ello fuese posible, costillitas de cordero de las que aquí se preparan.
Subimos al dormitorio de los pequeños, que de tanto juego y tanta fiesta, estaban sumidos en un profundo sueño y, acercándome al oído de Marino, le dije en susurros:
“Es de mañana, es hora de levantarse, tomaréis un baño, luego un exquisito desayuno y luego… vendrán los abuelos y don Juan a visitaros y a comer con nosotros”.
Incorporóse en la cama de repente y llamó a Diego Jesús repitiéndole lo que yo le había dicho, y dio un salto el otro pequeño:
“¿Los abuelos y don Juan?” ¡Levantémosnos!””.
Les ayudamos a quitarse los «pijamas», que en Grazalema hace tiempo fresco por la noche y están los días un poco lluviosos y frescos. Aseados los pequeños e con el nerviosismo presente en sus caras y en sus movimientos, bajamos al desayuno. Había ido María a comprar churros, que aún se mantenían muy calientes, y todos los comimos con grande placer. Luego desto quisieron ya ir a nadar a la «piscina», mas les dije aguardasen un poco, que fue copiosa la comida.
Sonó el timbre de la casa (que no puede oírse desde el jardín) e aparecieron los abuelos y Su Ilustrísima reflejando en sus rostros la sonrisa y la alegría de volver a vernos:
“Capitán -dijo don Diego-, que no me gustan estas visitas casi sin aviso, mas nos complace veros y traeros alguna noticia que pudiera complaceros. Alegraos, que las cosas van a ir a mejor…
"¿Dónde están nuestros niños?”.


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