ejamos a los niños jugar hasta un poco más tarde de lo debido, e poniéndoles luego cómodos, los metimos en la cama para el descanso, que el día sería de mucho movimiento.Así, por la mañana, se nos avisó antes que otros días, pues doble tarea teníamos antes de asistir a la misa. E quedóse el pequeño saltamontes a mi lado e Marinín hizo sus funciones de monaguillo y, en terminando la misa, fuimos a la casa para mudar las ropas, e dijo Marcos de ello se encargaría por preparar yo con Cristina el almuerzo que habríamos de tomar en el monte. Mas parecióme oír que alguien me llamaba e salí al comedor, e desde allí, oí a Marcos e subí a ver qué cosas ocurrían.
“Vive Dios – dijo Marcos –, que las ropas de Marinín sirven para Diego Jesús, mas he probado con las zapatillas más pequeñas e aún le quedan grandes, pues tiene este niño el pie más pequeño”.
“Ponedle entonces sus mismos zapatos, que aunque apropiados para un día de campo no son, no es de razón llevarlo descalzo”.
“Pudiérase probar – dijo - poniendo un calcetín mas grueso, mas pienso que notará calor en los pies”.
“Ponedle ese calcetín grueso – le dije – e dejad que yo allí mesmo remedie el calor que vos decís que sentirá”.
Y estaba Diego Jesús muy contento de tener aquellas zapatillas, pues en su casa se le prohibía llevar calzado que no fuese el de vestir, e tomando a Marcos por el cuello, le dijo a media voz:
“Si estas zapatillas no se ajustan a Marino, ¿podría yo quedármelas? En casa no quieren las use e siempre he querido tener unas destas, mas no para el deporte de la escuela”.
“Dos personas – le dijo Marcos – han de tomar esa decisión, que ni los calzados son míos ni sé si vuestro abuelo o vuestro padre os lo dejarán llevar”.
E así, di mi consentimiento de que se le regalasen, que Marino no los había estrenado, mas para ello, pediría antes el consentimiento de su familia.
Llegó luego el momento de la partida, e pusimos a los dos pequeños atrás con Su Ilustrísima e les dijo Marcos debían ajustarse el cinturón que estos coches llevan e comenzó don Juan a narrarles muy interesantes historias hasta que llegamos a la fuente.


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