06 junio, 2006

Del día de la bestia

entados a la mesa estábamos en el desayuno y, terminando su bendición, dijo Su Ilustrísima estas palabras:

“¡Alegraos, hijos de Dios!, pues es llegado el Día de la Bestia como decían y con Dios ha empezado sin embargo. Pues no es igual 999 que 666; y este último es el número de la bestia. No dejará Dios a su pueblo abandonado por un número, que no es esto como la lotería”.

E mudó el rostro de Marcos que restó quedo por si Su Ilustrísima decía alguna otra cosa, mas viendo que en vez de decir, púsose a desayunar, dijo éste:

“Del Día de la Bestia habláis y cuando lo hacéis, vive Dios que me asusto, que no sé de dónde sacáis esas palabras e no quiero se cumpla ninguna profecía todavía, que priesa no tengo”.

E así, continuó manifestando don Juan:

“Bien dicen las Sagradas Escrituras que el número de la bestia es el 666; e seis por tres son diez y ocho, que sumados uno y ocho, dan nueve; mas se empeñan algunos en dar la vuelta a las cosas y han leído el número boca abajo, supongo, que dicen que el número es el 999; y nueve por tres son veinte y siete, e sumados el dos y el siete, también dan nueve. Esta chusma todo lo cambia, pues han puesto el número patas abajo, o arriba, según se mire y relacionándolo con las fechas (que no son números que puedan tomarse con exactitud) se anda diciendo por ahí que hoy es el Día de la Bestia por ser el seis del seis del seis. Cuando se acerque el nueve del nueve del nueve, volverán a decir lo mesmo. Y ya veréis el resultado, nada pasa, pues nadie sabe ni el día ni la hora”.

E oyendo Marino estos razonamientos, dijo:

“Tío Juan, de eso que habláis he oído yo, e llámasele cábala a esos cálculos, mas bien sabéis que ambos números son múltiplos de nueve e por eso siempre suman nueve”.

E así miré al pequeño más asustado por lo dicho de los cálculos que por lo dicho por don Juan.

E a lo largo de la mañana, tomamos un coche de caballo (he aquí la bestia, supongo) e una grande vuelta por la ciudad dimos; e de todo lo visto, fue la Plaza de España de Sevilla, lo que más gustó a nuestros invitados.

En Sevilla y seis de junio del año de dos mil e seis.

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