ya se acercaban las doce e todos se preparaban para la purificación del cuerpo e del alma por el agua e por el fuego, como es costumbre, tan pagana como religiosa, cuando se acercó a nosotros Marinín corriendo:“Papá, papá – dijo con rapidez – como me dijisteis que prepararíais el Xoclatl para el desayuno de mi cumpleaños e vive Diego Jesús algo lejos de casa, ¿podría quedarse esta noche a dormir conmigo como invitado?”.
E cruzamos las miradas Marcos e yo e me hizo gesto con la cabeza dando a entender era mía la decisión. Con esto, le dije al niño:
“Calmaos, hijo, que esa bebida puedo hacerla cualquier día, mas si es vuestra intención que vuestro amigo digo… digo, que vuestro amigo Diego se quede con vos en casa, a su mesmo padre o a su abuelo habréis de pedirle permiso e no a mí. Lo que él decida, eso se hará”.
E me dio las gracias e partió corriendo e fueron a buscar a don Diego e les vi hablar con él, y este hombre echóse a reír e nos miró luego. Así, se acercó hasta nosotros e nos dijo:
“¡Imaginad lo que quiere vuestro hijo!”.
“No necesito imaginarlo, don Diego – respondíle –, que a mí se me ha preguntado antes que a vos. E yo he dado mi consentimiento si vuesa merced lo da”.
“¡Sea pues! – respondió –. Al partir, podéis llevaros con vos a mi pequeño nieto e ya me avisaréis cuando se ponga demasiado travieso e yo mesmo iré a recogerlo. Seguid disfrutando, que la noche sigue aún otro poco”.
E así fue, que llegadas las doce, oyéronse chirimías e timbales e atabales e corrimos todos hacia cerca de la cerca de la alberca; e muchos dellos quitábanse los zapatos e «arremangábanse» los pantalones e subían luego los escalones de piedra y entraban hasta las rodillas en las aguas. Así, pidióme también permiso Marinín de quitarse sus zapatos nuevos, e preferí no los mojase, que bien caros eran de costo, e advertíle quitase también los calcetines e los pantalones. Y esto hicieron entrambos niños, mas no es la altura de nuestras rodillas la mesma que la suya e de la alberca salieron mojados hasta la cintura; y cerca de la cerca que rodea la alberca, hube de secarlos con otras ropas.


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