n la misma puerta de la casa jugaba Marino a la pelota con sus nuevos amigos sevillanos, pues es la calle Estrella calle por donde no entran los carruajes y, habiendo decidido no salir aquella mañana en paseos por resolver otros asuntos, asomóse don Juan a la casapuerta a ver a los niños en sus juegos y mirando estuvo con atención la torre de la iglesia de San Alberto, que al lado más alto de la calle se observa con claridad y por completo. Así, vio cómo corría la pelota hacia la parte baja adentrándose en la calle de Argote de Molina, que aún siendo estrecha ha mucho paso de coches, e a gran velocidad, e avisó a sus amigos de no entrar en aquella calle por evitar algún daño. Mas diciendo esto en perfecto acento castellano, repuso uno de sus compañeros que “hablaba muy fino e creíase muy listo”. E volviéndose Marino a este niño, le habló en perfecto acento andaluz: “¿Acaso por estar en Sevilla, aún siendo de Castilla, he de hablar con acento andaluz? ¿No me habéis entendido?”. Y el otro niño excusóse tomándole con el brazo por los hombros.“Dios os ha premiado – dijo don Juan – con criatura como esta, que sabe lo que dice y lo que hace aún a su corta edad. Un buen ahijado tenéis como recompensa”.
“Bien decís como recompensa – repuse – que castigo suficiente me ha dado Nuestro Señor con darme vida tan larga; mas olvidáis que a vos mesmo os he cuidado, os he dado una educación y mirad a do habéis llegado. Así, ocurrió con don Fernando también, que no todo médico es bueno como él. De recompensas, por lo tanto, quejarme no puedo, que de sobra he sido ya recompensado en esto”.
“Mas permitid que os insista – continuó Su Ilustrísima – en que niño como este no conocí en mi infancia, ni en mi juventud, ni en el Seminario Mayor de Sant Lúcar de Barrameda, donde los mejores estábamos reunidos, que según me decís, e según veo, a poco de cumplir ya sus siete años, en vez de tenernos a todos dándole una vuelta a cada instante, a cada instante nos da la vuelta a todos juntos; que así es su talento”.
En Sevilla e a siete de junio del año de dos mil e seis.


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