19 mayo, 2006

De los cálculos de don Marcos y los de Marino

omó don Marcos a Marino aparte (este hecho comentóme luego) y, preguntándole por el método de cálculo que usaba, respondió el pequeño:

“¡Es fácil, tío Marcos! Trátase de multiplicar por un solo número cada vez e ir sumando. Calculo primero los millares multiplicando por su valor en pesetas; calculo luego las centenas y hago la suma con lo anterior; y así hago luego con las decenas y las unidades. ¿Qué método usáis vos?”.

“Ehhh, bueno – respondió don Marcos asustado –, otro método uso, mas me parece acertado el vuestro; y más rápido, sin duda”.

Acudió luego don Marcos a buscarme y traía su cara descompuesta:

“¡Adivinad lo que dice vuestro ahijado! Parécele baladí convertir cualquier cantidad de euros en pesetas; el método me ha mostrado, mas, si he de seros sincero, este niño tiene dones que habrá que descubrir, pues lo que para él parece razonable y fácil, a mí me parece incomprensible e bien dificultoso”.

Y viéndole la color y los sudores por lo visto y escuchado, así le dije:

“Preocúpese vuesa merced de averiguar su talento, si no le es estorbo, pues destas cosas poco sé; mas paréceme tenemos en casa a una «personilla» con grandes dotes ¿Qué decís?”.

“Cosa igual jamás he visto ni oído – respondió -, que siendo de letras, las ciencias no desconozco y el cálculo no me supone gran esfuerzo. Quisiera, además, deciros que en la tienda su comportamiento era de adulto. Oíle describir ciertas cosas sobre esa máquina al tendero y, éste, le respondía con lenguaje que no entiendo. Así mesmo, escribió ciertas cosas en un papel y, ¡vive Dios!, que su letra es como la de letrado”.

“Su madre me dijo – apunté – que si su carta enviada venía llena de faltas de ortografía, suya era sin dudas; mas paréceme que en otros asuntos nos han engañado”.

“Puedo deciros, capitán – puntualizó don Marcos - y con ello acabo, que en esta casa vive un niño cuyas dotes mentales sobrepasan lo usual. Dejadme, como decís, estudie su sabiduría y sus conocimientos con el ayuda de un especialista en tales menesteres. Tenéis, capitán, en casa, a un dotado de mente poderosa, bondadosa y emprendedora. Luchemos ambos, si vuesa merced lo pide, por llevar a buen puerto a este Marino”.

En Ronda y a diez y nueve de mayo del año de dos mil e seis.

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