18 diciembre, 2005

PARTE SEGUNDA

ase completado así cuanto viaje habíamos de realizar por llevar a cabo la empresa que encomendóme don Juan de Lobo, mi tío e obispo retirado de la Ciudad de Ronda. Dificultoso ha sido el encuentro con don Pablo Pérez del Olmo, que más que hombre diríase bestia infernal heredera de todos los males que a mi familia acaecieron e de los muchos e graves sufrimientos que hame hecho padecer. Mas habiendo encontrado el ayuda de mi sobrino, don Fernando Vázquez y Cabeza de Vaca, y la compañía de su abogado, don Marcos de Ruiz e Pareja – ahora mi valido y amigo para siempre -, todo esto resuelto ha quedado.

Quedan ahora por alumbrar misterios ocultos, pues todos estos que hanme acompañado e conoscido hasta ahora, quieren saber, tanto como yo, el misterio que hace que mi vida sea luenga e parezca detenida a mis treinta y dos años; y de esto tengo en la memoria recuerdos que, con la nueva ayuda de Dios y mi compañero y la mano de Su Ilustrísima, mi tío, habrán de ser sacados del obscuro lugar en que se encuentran.

El viaje de vuelta desde León a Madrid, comienza por tanto otra etapa y quiero sea esta tan bien conoscida como la anterior, e así he de escribir día a día – siempre me sea posible – cuanto suceda.

Yo, Marino Alacaída y González Cabeza de Vaca, El Capitán Alacaída, hijo de Atlacatl, Señor de Cuzcatlán, y de doña Jimena Núñez Cabeza de Vaca, noble dama jerezana, pienso descubrir, e sin duda alguna habré de conseguirlo, todo aquello que es misterio aún a mi alrededor.

Así se cumpla con la ayuda de Dios Nuestro Señor.

En Madrid y a diez y ocho de diciembre del año de dos mil e cinco.

(Día de Nuestra Señora de la Esperanza)

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