entados en el salón de la casa, alrededor de la mesa, no hice esperar mi historia.“Excusen vuesas mercedes si en cosa alguna no doy mucho detalle, pues comienzan mis recuerdos a edad muy temprana e son difusos; e unas otras cosas sé porque me fueron narradas. Mas si hubiérais alguna cuestión en algún momento, no dudéis en interrumpirme. Y vos, don Marcos, tomad buena nota de todo cuanto diga para dar fe dello.
Era mi madre de Jerez de
Hubo entonces un gran silencio y entrambos me miraron como si quisieren saber más. Y continué.
“Quisieron matar a Atlacaitl en Jerez y tuvo éste que esconderse en lugar que desconozco; y de ello hubo mi tío don Álvar gran disgusto. E otras cosas extrañas acontecieron e déstas no tengo claros recuerdos. Partióse luego don Álvar como tesorero en la armada con cinco navíos e seiscientos hombres desde el puerto de Sant Lúcar para conquistar e gobernar
A la edad de diez y ocho años, me partí a Toledo, luego a Madrid e luego a Flandes en tercio de
Volví a Flandes en 1.539, e un año después, recibí carta con aviso de la muerte de mi hermano e volví a Sevilla donde se encontraba mi madre, mas nadie me dijo dónde fue enterrado. Y en Sevilla estuve con mi tío don Álvar hasta que partióse de nuevo al frente de una importante expedición un año después; e fueme dicho que tuvo encuentro con Atlacaitl. Fue entonces cuando tomó mi madre segundas nupcias con don Lope de Lobo y Balboa, de cuyo hermano, don Carlos, es hoy descendiente directo Su Ilustrísima.
Murió mi madre, prematuramente y en extrañas circunstancias, en 1.544, cuando volvió arrestado a España don Álvar por oponerse a la barbarie contra los indios; e fue desterrado a África siendo perdonado por el rey Felipe II en 1.556, que lo volvió a Sevilla como Presidente del Tribunal Supremo. E tuve dél buenas nuevas de Atlacaitl”.
Y diciendo esto, no pude seguir narrando e pedí que hubiese descanso hasta el otro día. Y tomó don Juan mis manos y me dio su bendición y dijo don Marcos que tomaríamos descanso un día e que tal vez fuese menester comunicar todo esto a don Fernando, mas roguéle esperase por saber aún otra parte más desta historia.
En Ronda y a once de octubre del año de dos mil e cinco.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario