ompió don Juan el silencio:“No es baladí el asunto a tratar. Bien podrían vuesas mercedes pensar que hay nuevos datos, e que pudiéranse haber enviado éstos por correo; mas no es así, pues es imprescindible la presencia de ambos; la vuestra, capitán, por contar lo recordado y la vuestra, don Marcos, por tomar buena nota de lo dicho y lo leído”.
Buscó en una pequeña arca y continuó:
“He recibido, hace tan solo unos días, ciertos papeles que pidiera en su momento al cura que lleva la parroquia de Fuentefría, que encuéntrase en el Concejo de Candás, en la comarca de Gijón, mas no hay datos que me hagan pensar relación alguna del marquesado con este término. Y en Soria he encontrado también alguna cosa sobre este nombre, cerca de Abejar y del llamado Cañón del Río Lobos; mas tampoco concuerdan todos estos datos. Y cerca de aquí y en dirección a Antequera, se encuentra
No quise entonces hablar de lo que de mi infancia recordaba – como don Juan no dijo todo lo que sabía - hasta encontrar en este otro montón de papeles algún dato que hiciérame ver que mis ideas pudieren estar equivocadas. Y vi cómo con gran interés don Marcos se ponía a lectura, que aunque bien pudiera ser gran desperdicio del tiempo, pudiera acaso contradecir lo que tenía en mi memoria.
En estas lecturas y en algunas pláticas, pasó toda la mañana.


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