omo no han de ser todos estos días para tratar los asuntos principales que aquí trajéronme sino también para solaz e holganza y conocimiento desta ciudad, fuimos a visitar la casa que se observa colgada de las paredes del Tajo al cruzar el puente hacia la parte más vieja y a la mano izquierda. Y era esta casa el Convento de Santo Domingo, que después de estar en obras de restauración más tiempo que el que tardó en construirse, convirtióse en museo al llegar el nuevo corregidor.
Vinieron los dineros del Gobierno de Andalucía como contados por no interesarle, tal vez, el ver este caserón nunca terminado e por ser las gentes de estos pueblos de
Según cuentan los cronistas, fue ya desde el principio este convento lugar desgraciado, pues tuvieron sus fundadores grandes pleitos con el mismísimo obispo de Soria por ser su fundador el soriano don Juan de Torres y querer éstos ser enterrados ambos en su Capilla Real. Y pasando los años, fue sede del Tribunal de
Y es el caso que aquellos primeros pleitos doctos no sirvieron para nada, pues al fondo del Tajo fueron a parar los huesos de los allí enterrados, mas al menos no es ya hoy nido de ratas como fuese un tiempo, aunque a decir verdad, soy más dado a los bonitos rotos que a los feos remiendos, mas por no sumar a la “peste” del Tajo otras pestes, bien está la casa como hase terminado e que muchos años así reste y sin dar más complicaciones.
En Ronda y a veintitrés de agosto del año de dos mil e cinco.


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