30 agosto, 2005

Jornada duodécima

En que se trata de la indecisión que tengo sobre dónde comenzar mis trabajos

ensando estoy desde esta misma mañana en abandonar ya mis días de descanso en Ronda e volver a Sevilla o a Madrid y de allí viajar a Cuenca, pues es tal la cantidad de papeles que ya he leído y los que aún quedan por leer y ordenar, que diríase que tengo la cabeza empapelada, mas recapacito luego y entro en razón, que es mejor poner orden aquí a tanto fideo antes de acometer la empresa que tener luego que andar buscando los cabos.

E fue de esta manera como le comenté a don Juan mi intención de hospedarme quizá en su casa hasta el primer lunes de septiembre, si no hubiese en ello problema, o de volverme a Sevilla. Y como es hombre de natural cariñoso e hame tomado afecto en estos días, propúsome ir a un almuerzo al comedor llamado de Los Cazadores, que con tal nombre parecióme lugar de buenas carnes y era sin embargo su especialidad el pescado, e allí comimos hasta hartarnos e allí hablamos hasta aclararnos.

No es cuestión de precipitarse – aclaró don Juan entre risas – pues aún siendo Ronda ciudad de precipicios son las gentes de dejar las cosas para mañana y, a ser posible, para pasado; tal es el carácter de la Serranía y vos lo sabéis tan bien como yo. E siendo el caso que la casa en la que vivo es vuestra, no es menester pedir permisos para vivir en ella el tiempo que os sea necesario. Y luego, una vez resueltos estos entuertos, ambos saldremos ganando; yo he de recuperar lo que es mío y vos lo que vuestro es desde hace mucho”.

Estando pues más seguro de no ser estorbo y pudiendo hacer las tareas de ordenar papeles tanto aquí como en Sevilla o en Madrid, aún sigo más en la duda, pues antes tenía dos casas donde asentarme y tengo ahora tres y las tres son de mi gusto. Mas como veo que tanto papel necesitará mucha lectura y es este lugar de los tres el más tranquilo, he de pasar lo restante del mes aquí e ya Dios proveerá. Mas sigo en la duda...

En Ronda y a treinta de agosto del año de dos mil e cinco.

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